
Técnicos y productores asistieron a la presentación de Vayego, nuevo producto lanzado por Bayer, como una alternativa para enfrentar la plaga que tanta presión ejerció en esta campaña. El ingeniero Guillermo Vera dialogó con Revista Producción Agroindustrial del NOA, reseña la información técnica que recogieron en campos de la región y transmitió un conjunto de recomendaciones que los hombres de campo deberían tener en cuenta al momento de diseñar la próxima campaña de maíz.

 |  | | | | Video de entrevista |  | | https://produccion.com.ar/videos/BayerVayego.mp4 |
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Con un marco destacado de productores y profesionales del agro, en un hotel de nuestra ciudad, la firma Bayer Agro presentó oficialmente su nueva molécula “Tetraniliprole”. Durante la jornada, especialistas en protección vegetal advirtieron sobre la necesidad urgente de retomar el monitoreo, respetar los umbrales de aplicación y confeccionar refugios ante las señales de alerta por pérdida de susceptibilidad en plagas clave. Asimismo, pusieron en contexto la magnitud de la amenaza que representa Spodoptera frugiperda, o “Gusano Cogollero”, calificándola como un “clásico” de la agricultura que continúa desafiando a los hombres de campo. De esta manera, el sector agropecuario fue testigo del lanzamiento provincial de VAYEGO, una de las últimas innovaciones globales de Bayer Agro para el manejo de plagas en el cultivo de maíz. La presentación técnica y de mercado estuvo a cargo de dos referentes del sector: Alejandro Vera, especialista en Zoología Agrícola de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), y Marcelo Morris, Gerente Técnico de Insecticidas y Herbicidas de Bayer Cono Sur. Ambos coincidieron en un diagnóstico central: la tecnología química y biotecnológica debe ir indefectiblemente acompañada por un retorno a las prácticas agronómicas de base. Revista Producción Agroindustrial del NOA dialogó con el Ingeniero Vera luego de las presentaciones técnicas, oportunidad en la que dejó una serie de recomendaciones y tips para utilizarlas como estrategia que deberían aplicar técnicos y productores para enfrentar a esta plaga. ¿Tienen alguna idea de por qué se complicó más la situación con el Gusano Gogollero en el NOA, más que en el NEA y la región Centro; presumían que no debería haber sido tanto? Tenemos muchas hipótesis al respecto, como lo dije en la presentación, pero debemos mirar a Brasil. A nosotros, con Brasil, nos une un amor y un odio en entomología. Muchas cosas que suceden en Brasil, a los dos o tres años terminan pasando en Argentina. Nosotros hipotetizamos, o sea, creemos, fue de alguna manera, que el problema empezó primero en Brasil, luego tiene que haber entrado por el Litoral argentino y se empezó a desparramar por todo lo que es el NEA y el NOA. Esa fue la situación del año pasado 2025. Creemos que dio un salto este año 2026, que la plaga se volvió un poco más agresiva, y fue un poco las recomendaciones que hemos tratado de tratar de transmitirle al técnico, al productor, hoy en nuestra presentación (fue el martes 6 de octubre pasado) en cuanto a que no le tengan miedo, pero que sí entiendan que hay una tecnología que estaba funcionando excelente hasta el año pasado y creemos que este año no va a ser tan buena. ¿Y por qué es eso? ¿Porque dentro de los problemas de costos que puede haber, pero pueden incidir, los productores hicieron menos aplicaciones o utilizaron menos producto químico? ¿Y las variedades y el tipo de grano sembrado pueden haber influenciado también? Creemos que, fundamentalmente, el fenómeno de la resistencia es algo que no lo podemos detener, porque en la naturaleza sí existen. O sea, sí existen algunos individuos que pueden tolerar un insecticida o, en este caso, un transgénico. El problema es que, a medida que esos raros se comienzan a encontrar y se comienzan a cruzar, deja una descendencia mucho más grande, y lo que nos pasó fue una cuestión de tiempo. Vip, como transgénico, funcionó muy bien 10 años, 11 años. Era cuestión de tiempo que iba a pasar. Creo que un hecho que era predecible. Lo que pasa es que teníamos la expectativa o la esperanza de que se iba a patear muy adelante en el tiempo y de repente nos sorprende. Pero creo que más bien era un hecho que era plausible que suceda; al técnico sí le iba a pasar, que al productor sí le iba a pasar. Nada más que nosotros pensábamos, como todas las cosas, que nos iba a durar toda la vida y no fue así. (VIA, conocido comercialmente como Agrisure Viptera 3 o VIP3, es una tecnología transgénica en híbridos de maíz, que ofrece alta resistencia a insectos de lepidópteros como el gusano cogollero y la isoca de la espiga).
VICTEs un problema complicado que se junten la Chicharrita y el Cogollero en una misma campaña. En realidad, no sé si complicado, pero creo que lo que nos desafía, fundamentalmente, es que vamos a tener que empezar a hacer acciones de manejo hacia dos plagas diferentes. Vamos a tener que elegir genética tolerante del maíz, del híbrido, para la “chicharrita”; vamos a tener que utilizar un tratamiento de semilla fuerte que me mate “chicharrita” y que me mate “cogollero”; voy a tener que hacer aplicaciones y quizás el productor empiece a buscar productos que me maten las dos plagas. Va a empezar a buscar qué producto existe en el mercado que pueda controlar “cogollero” y que pueda controlar “chicharrita”. Entonces, medio que es complejo, porque de utilizar un producto pasan a ser dos productos. Pero yo creo que si se tiene en claro la estrategia y cómo hay que proceder, se pueden ir tomando decisiones que van a permitir hacer maíz y vas a ser exitoso.
Habló de que no hay que pensar que ya aplico la tecnología y está solucionado el problema. Hay que retroceder unos pasos y hacer mucho monitoreo en tiempo y forma, en ambos casos. Sí. Creo que en muchos congresos a nivel internacional y lo mismo a nivel de Argentina, Aapresid, Maizar, Congreso Internacional de Maíz, etc, hablamos de que la nueva revolución es la agronómica. Y estamos completamente seguros, porque todo el mejoramiento genético, tecnológico, prácticamente ya sucedió. Lo que nos está faltando es volver a lo viejo, al manejo integrado de plagas. Acá en el escenario, y tanto en el auditorio, había mucha gente grande. Bueno, esa gente está acostumbrada a monitorear, esa gente está acostumbrada a entrar al campo porque ellos no tuvieron desde su inicio una biotecnología. Ellos aprendieron a trabajar con maíces que no eran tan fuertes, que no toleraban las plagas, a diferencia de la generación más joven que estaba acostumbrada a otra cosa. Bueno, hay que unir lo viejo y lo nuevo y hay que volver al manejo integrado: a monitorear, a poder aplicar con umbrales de acción. Bueno, todas esas son enseñanzas que la tenemos olvidadas y que, de repente, hay que desandar y volver a andar en el futuro. En la disertación hizo referencia a que el desarrollo biotecnológico que empezó en Alemania demoró casi 13 años en llegar a la Argentina, y en nuestro país se complica mucho más ante la demora que hay en la aprobación de eventos genéticamente modificados, la aprobación de patentes y de semillas. ¿Cómo estamos en este momento respecto a “Cogollero”? Es muy bueno decir esto porque cuando entendemos el tiempo que tarda el desarrollo tecnológico le aprendemos a dar valor. Y creo que en la Argentina nos cuesta un poco eso. Siempre pensamos, tenemos una mentalidad como de descarte: que ya se va a caer algo o va a salir algo nuevo. Pero no es tan así, no es tan lineal, lleva mucho tiempo. Las empresas no largan un evento ni un insecticida ni algo biotecnológico en un abrir y cerrar de ojos. Hacen muchas pruebas en invernadero, hacen muchas pruebas en laboratorio, hacen muchas pruebas en campo hasta que finalmente tienen una información y datos robustos de salida. Creo que el gran desafío para Argentina es aprender a cuidarlo. Entender que una cosa tarda por lo menos más de una década en desarrollarse y cuando sale al mercado la tenemos que cuidar, no tenemos que usarla en forma indiscriminada hasta que se agote y se muere. Ese es el principal desafío nuestro como argentinos.


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