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Sep (2026)/Oct 2026



El productor está comprendiendo que los cultivos de servicio son una herramienta valiosa para competir con las malezas

El productor salteño Eugenio Baldomá describe las experiencias que está logrando en campos agrícolas de Metán (Salta). Observa un interés creciente de sus colegas por incorporar esta práctica a distintos planteos productivos.

Revista PRODUCCION: El productor está comprendiendo que los cultivos de servicio son una herramienta valiosa para competir con las malezas
 
Revista PRODUCCION: El productor está comprendiendo que los cultivos de servicio son una herramienta valiosa para competir con las malezas
 
Eusebio Baldomá es un productor agrícola de la zona de Metán (Salta), donde se desempeña como Socio Gerente en el establecimiento La Querencia y también administra los campos que la empresa Baya Casal tiene en Salta. Además, es socio de la Regional Metán de Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa).
En esa región, y al igual que en el resto del Noroeste Argentino, la producción agrícola se enfrenta a limitantes estructurales severas, como la gran distancia a los puertos y amenazas biológicas complejas. Ante esto, el enfoque de Baldomá y los productores de la zona que siguen los lineamientos de la agricultura sustentable se apoya fuertemente en los cultivos de cobertura debido a los múltiples beneficios que esa práctica genera en los cultivos. Por eso, desde Revista Producción Agroindustrial del NOA lo entrevistamos para que nos cuente sobre su experiencia en el manejo de este tipo de práctica agrícola.

¿La utilización de cultivos de servicio es un método de trabajo extendido en esa región? ¿Puede estimar qué superficie abarca?
Es una práctica que viene creciendo y que cada vez se ve más en los campos de Salta. El productor está comprendiendo que cuidar el suelo es parte de producir mejor y que los cultivos de servicio son una herramienta valiosa para competir con las malezas de la zona. No tengo una estimación precisa de la superficie que ocupan, pero sí observo un interés creciente por incorporarlos a los planteos productivos.
¿Cuál es el objetivo que buscan lograr con este método de trabajo?
El objetivo principal es cuidar el suelo y mejorar el manejo de las malezas resistentes. En nuestra zona, el “yuyo colorado” y la “borreria” son difíciles de controlar, y las alternativas químicas se vuelven cada vez más limitadas. Los cultivos de servicio ayudan a competir con esas malezas y a reducir su presencia en los lotes.
A veces a los productores nos cuesta cambiar una forma de trabajar que conocemos. Sin embargo, las experiencias que estamos viendo nos animan a incorporar estas prácticas. Buscamos que el suelo llegue en mejores condiciones a las próximas campañas, por eso sus beneficios deben evaluarse más allá de una sola cosecha.

¿Desde cuándo la implementan, trabajan con soja o maíz, y por qué eligen esos cultivos?
Estamos conociendo e implementando esta práctica, apoyándonos en experiencias de productores de otras zonas y en el trabajo de Baya Casal EBC con Germipasto, una empresa brasileña especializada en semillas forrajeras. Una de las alternativas que más interés nos genera es la intersiembra con maíz, por los buenos resultados que hemos conocido.
También hay experiencias en Brasil y Paraguay donde, después de cosechar la soja en febrero, se siembra “braquiaria”. Se deja desarrollar el cultivo de servicio y luego se vuelve a sembrar la oleaginosa. En esos sistemas se han observado mejoras de rendimiento, aunque también se trata de suelos relativamente nuevos y hay que tener en cuenta las condiciones de cada lugar.
En nuestra zona, otra posibilidad es sembrar el cultivo de servicio al voleo, con dron o avión, hacia marzo o abril, cuando el maíz empieza a secarse y deja pasar más luz. La implantación puede ser más irregular que con una sembradora, pero es una alternativa para comenzar a evaluar la práctica.
En Tucumán tengo amigos productores que vienen trabajando con estos cultivos desde hace tiempo y comparten resultados muy buenos. Ese intercambio de experiencias nos ayuda a evaluar qué alternativas pueden funcionar en nuestros campos.

¿Qué tipo de cultivo utilizan para esa práctica: gramíneas o leguminosas, y esa elección varía según la zona productiva?
Se utilizan gramíneas, como la “braquiaria”, y leguminosas, como la “vicia”. La elección depende de la zona, de la disponibilidad de agua y del cultivo que se tenga previsto sembrar después.
Conozco casos en zonas más marginales de Salta donde se destina una campaña al cultivo de servicio. Se lo deja desarrollar, cubrir el suelo y, en algunos planteos, producir semilla. Recién en la campaña siguiente se siembra poroto u otro cultivo comercial.
Estas experiencias permiten recuperar cobertura en lotes que llegan muy descubiertos a la siembra. Por lo que venimos observando, ayudan a reducir la temperatura del suelo y a competir con las malezas. Además, el costo puede ser accesible, aunque hay que evaluar cada planteo.
¿Qué resultados obtuvieron hasta ahora: mejoraron el suelo y el nivel de nutrientes, redujeron la erosión o mejoraron la infiltración del agua?
Lo que más nos llama la atención es la cobertura que generan y el trabajo de las raíces en el suelo. Hace poco, unos ingenieros agrónomos mostraron en Santiago del Estero una calicata con raíces de vicia. Se podía apreciar cómo los canales que dejan al descomponerse favorecen la entrada del agua.
Son observaciones alentadoras, pero todavía estamos aprendiendo y necesitamos seguir evaluando los resultados en nuestros propios campos.

¿Qué destino le dan a ese cultivo de servicio: lo cosechan o lo dejan como materia orgánica?
En los planteos que venimos comentando, el destino principal es generar cobertura y dejar el material en el lote. También existen experiencias de cosecha para obtener semilla, aunque todavía conozco pocos casos de cerca.
Compañeros de trabajo de Baya Casal EBC, junto con técnicos que trabajan en el norte y en Metán, participaron en una recorrida donde pudieron ver cómo se cosechan estos cultivos. En algunas especies, parte de la semilla madura cae al suelo y se recoge con equipos que realizan una especie de barrido. Es un proceso exigente, porque interesa recuperar semilla con buen poder germinativo y vigor.
Es un desarrollo que me interesa y que, con el tiempo y la experiencia necesaria, podríamos incorporar también en nuestra zona.

¿A qué condiciones climáticas debe adaptarse el cultivo de servicio; qué expectativas tienen a futuro y de qué depende la continuidad de esta práctica?
Como cualquier cultivo, necesita humedad suficiente para lograr una buena emergencia. Algunas especies pueden tolerar mejor la sequía y las altas temperaturas, pero eso no significa que puedan implantarse sin las condiciones adecuadas. Por eso, la elección de la especie y del momento de siembra es importante.
Las expectativas son muy buenas. Desde mi trabajo en la administración y gestión de campos, y a partir del vínculo con Baya Casal EBC y Germipasto, veo una oportunidad para ampliar la implementación y aprender en distintas zonas.
La intención es incorporar esta práctica en varios de los campos que trabajamos. Su crecimiento dependerá de cómo se adapte a cada ambiente y de los resultados que vayamos obteniendo. También vemos la posibilidad de desarrollar, a futuro, una oferta de semillas. Como productor, me entusiasma lo que podemos avanzar.

¿Desea agregar algún comentario final?
A los productores que están pensando en incorporar cultivos de servicio les diría que se animen a conocerlos y a evaluarlos en sus campos. Nosotros también estamos aprendiendo; hablo desde el interés y las experiencias que venimos compartiendo, más que desde una larga trayectoria en esta práctica.
Hoy hay información, herramientas y productores dispuestos a mostrar sus resultados. Vale la pena recorrer lotes y conversar con los técnicos antes de tomar una decisión. El costo debe analizarse dentro del planteo completo, junto con los beneficios que se buscan para el suelo y para las próximas campañas. Empezar con una experiencia que podamos seguir de cerca nos permitirá ver cómo responde el propio campo y avanzar con más confianza.

Daniel A. Vaca

Portada de la Edición correspondiente a esta nota Esta nota fue publicada en las páginas Nº 20 y 21 de la edición digital de la revista de Septiembre (2026) / Octubre 2026.
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