
El productor Gonzalo Blasco analiza los resultados de la reciente campaña de maíz, a la vez que analiza estrategias para el ciclo que viene frente a la amenaza de El Niño y las plagas que están presentes.

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Gonzalo Blasco, productor de Gobernador Piedrabuena, departamento Burruyacu, Tucumán -Este de la provincia, limitando con Santiago del Estero-, y directivo de la Asociación de Productores Agrícolas del Norte (Apronor) dialogó con Revista Producción Agroindustrial del NOA sobre el presente de la producción de maíz en nuestra provincia. En la oportunidad, evaluó la problemática que generan la Chicharrita y el Gusano Cogollero, incluyendo el impacto del clima y las incertidumbres que plantea la llegada del fenómeno El Niño al país y a nuestra región. ¿Qué resultados obtuviste en esta reciente campaña de maíz? Rinde y hectáreas sembradas respecto de la campaña 2025. Tuve rindes desde 4.500 kg por hectárea hasta un máximo de 7.500, de acuerdo al lote. Por lo tanto, el promedio ha sido cercano a las 6 toneladas por hectárea. Se trata, para mí, de un resultado inferior al que obtuve en la campaña 2025. Pero hice más superficie, tuve una mayor área sembrada, que en la campaña 2025. ¿Cómo evolucionó el cultivo de maíz con la Chicharrita: estuvo más controlada? Al igual que en la campaña 23/24, con respecto a la “chicharrita” se volvió a dar la relación inversa. En los lotes que he tenido mayor presión de Dalbulus maidis, he tenido menor rinde de maíz. Y respecto de las aplicaciones, he tenido de todo: tengo lotes de una aplicación, lotes de dos aplicaciones y lotes de cuatro aplicaciones para Dalbulus maidis. La estrategia ha sido un monitoreo intensivo y más o menos aplicar dentro del marco de una población ya preestablecida. Entonces, bueno, de acuerdo a eso hemos efectuado el monitoreo intensivo y hemos aplicado con el maíz hasta V8, o sea, hasta estado vegetativo 8. Hasta ahí hemos aplicado y hemos tratado de controlar Dalbulus maidis. Las aplicaciones no son efectivas: en el mejor de los casos controlás el 60% de la población que tenés en el lote. En el mejor de los casos. Y cabe aclarar que hemos usado varios tipos de insecticidas y todos resultados muy parecidos.
Siguiendo con la Chicharrita, ¿cuál fue la estrategia en cuanto a las variedades: cambiaste o hubo combinaciones? He mantenido variedades que había hecho en la campaña 24/25 y he sumado nuevas variedades para esta campaña. Así que sí, la estrategia ha sido buscar siempre tolerancia o mayor tolerancia a este insecto. Pero estimamos que es una cuestión de presión; no hay resistencia, son grados de tolerancia nada más. ¿Las lluvias condicionaron el desarrollo del cultivo y de la cosecha? Hemos tenido un verano con lluvias muy por encima de lo normal, lo que ha causado varios problemas: lotes con sectores con anegados, corrida de agua que, a la larga, van haciendo o generando una menor producción en esos lotes donde he tenido esos problemas. Y aparte, tuve presencia de otras enfermedades como Physoderma y Curvularia (son dos géneros de hongos fitopatógenos completamente distintos que causan importantes enfermedades foliares en el cultivo de maíz). Esto también, estimamos, que puede haber afectado. Pero hemos menos cantidad de luz, menos insolación que campañas anteriores, así que eso también, seguramente, redunda en un menor rinde del maíz. La ecuación económica sigue muy ajustada, supongo, entre impuestos, fletes, insumos. Ciertamente, la ecuación económica está más ajustada que nunca, porque seguimos teniendo una presión tributaria alta, fletes altos, muchos problemas logísticos. Se ha cosechado, partiendo de que hemos tenido un otoño y un invierno con muchas con lloviznas y lluvias, varios lotes con humedad. Por lo tanto, ahí tenemos un descuento por secado, así que la ecuación está más muy, muy, fina. Y bueno, esto nos hace plantear varios interrogantes para la campaña que viene. El fenómeno de El Niño se estima que será fuerte. ¿Es muy temprano para adoptar medidas?, supongo, pero sí evaluar estrategias y los trabajos a campo. Primero se pronosticaba un “Niño” fuerte, por ahí ahora algunos pronosticadores dicen que va a ser un Niño moderado en nuestra zona, o sea en el NOA, y fuerte en el NEA. Así que bueno, nosotros siempre tratamos de mantener limpios los desagües, etc, para mitigar cuando aparezcan estas lluvias tan intensas. Pero lo mismo, cuando nos llueve muy por encima de lo normal las medidas que se puedan tomar por ahí siempre se quedan cortas. Pero es temprano para saber si va a complicar la siembra o no va a complicar la siembra este fenómeno de El Niño. Ojalá venga una buena campaña y sea otro año llovedor. Por ahí, los problemas que tenemos para producir maíz están pasando. El clima: el principal problema siempre fue una sequía. Bueno, hoy por hoy, en la producción de maíz y bueno, está en mi caso, por ahí queda a en un segundo plano. El principal problema que tenemos hoy es la presión de Dalbulus maidis, que es el vector del “achaparramiento del maíz” o “Chicharrita”.
Por último: en muchos campos hubo presión de Gusano Cogollero. ¿Fue fuerte o leve, hiciste monitoreos y qué controles aplicaste? Sí hubo presión de Gusano Gogollero (Spodoptera frugiperda) (es la plaga más destructiva del maíz, cuyas larvas se alimentan vorazmente de las hojas y destruyen el cogollo en las primeras etapas de desarrollo). En mi caso no fue fuerte, pero hubo presión y lo monitoreamos al maíz para seguir de cerca la evolución de este gusano. Se hacía, digamos, un doble monitoreo: se veía Dalbulus maidis y Cogollero al mismo tiempo. Así que también ha sido intenso el monitoreo, y tuve que hacer algún caso puntual al intervenir con insecticidas en algún lote. No en toda la superficie, gracias a Dios, pero, hablando con colegas, por ejemplo, de Salta, que sí han tenido que aplicar en la gran mayoría de sus lotes para controlar Cogollero. Bueno, se ve que a futuro vamos a tener que seguir ese camino: monitorear y decidir realizar aplicaciones si hacen falta.


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