
La financiación al sector ganadero atraviesa un momento inédito: los préstamos a empresas dedicadas a la cría bovina llegaron a US$ 1.562 millones al cierre del segundo trimestre, con un fuerte avance de las opciones en dólares y una relación de precios que vuelve atractivo el apalancamiento productivo.

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La ganadería argentina atraviesa una etapa de fuerte expansión del financiamiento bancario, de la mano de las excelentes condiciones que viene transitando y que muchos analistas califican como un “boom” sectorial.
De acuerdo con un informe del mercado ganadero de Rosario (Rosgan), elaborado a partir de datos publicados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), los saldos de deuda de las empresas dedicadas a la cría bovina alcanzaron en el segundo trimestre su nivel más alto de los últimos 20 años, incluso por encima de los registros de fines de 2017 y comienzos de 2018.
Así, el dato refleja un cambio significativo en la dinámica financiera de la actividad: al 30 de junio, los préstamos bancarios otorgados a empresas ganaderas alcanzaron los US$ 1.562 millones, un 38% más que al cierre de 2025 y un 47% por encima del nivel registrado un año atrás. Desde comienzos de 2024, además, los saldos se multiplicaron por más de tres.
FINANCIAMIENTO PARA LA GANADERÍA Según advierte Rosgan, la evolución debe leerse con cierta cautela porque los montos están expresados en dólares para facilitar la comparación histórica y, por lo tanto, pueden estar influidos tanto por el volumen de crédito como por los movimientos del tipo de cambio y la composición monetaria de los préstamos. Aun así, la tendencia resulta contundente: el financiamiento bancario volvió a ganar protagonismo dentro de la ganadería.
Uno de los cambios más relevantes aparece en la moneda elegida para tomar deuda. Actualmente, el 43% de los saldos adeudados por las empresas ganaderas corresponde a préstamos nominados en dólares. Un año atrás, esa proporción era del 30%, mientras que en junio de 2024 apenas alcanzaba el 22%.
La combinación de una mayor estabilidad cambiaria durante el último año y un menor costo nominal de las financiaciones en moneda extranjera explica buena parte de este movimiento. Pero, además, el escenario macroeconómico modificó de manera sustancial la comparación entre financiarse en pesos o en dólares. Para los préstamos en moneda nacional, la tasa promedio que pagaba el sector ganadero durante el segundo trimestre rondaba el 53% anual. Aunque se trata de un costo considerablemente inferior al observado en los momentos de mayor tensión financiera, la caída de la inflación ya no permite que esa tasa sea licuada como ocurría años atrás.w
En cambio, el financiamiento en dólares presenta una ecuación diferente. La tasa promedio para el sector se ubicó en torno al 6% anual, apenas dos puntos por debajo de la registrada un año atrás. Pero, al considerar la evolución de los precios medidos en dólares, la inflación del último período llegó al 7,5% anual, generando una tasa real negativa.

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