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Sep/Oct 2014


Caña de azúcar

El clima les dio una tregua a los cañeros tucumanos

El otoño seco y el invierno sin heladas de consideración, permitió que el sector azucarero pudiera contar con una mejor cosecha, mayores rindes y buenas perspectivas de producción en la presente zafra. Tonificar el precio, es el gran desafío.

"Tucumán es azúcar" se escucha decir a los cañeros de Cruz Alta y Leales, y también a los de Río Chico, Simoca, Monteros y Aguilares, pues todos ellos saben que cuando el clima ayuda, la agroindustria provincial es capaz de "inundar" a todo el país con el dulce producto refinado en sus ingenios. Y es que este año, a pesar de que al principio la seca no ayudó, el otoño fue benevolente y el invierno hasta clemente con sus temperaturas, al punto de que hoy, en los albores de la primavera, se espera lograr una cosecha final de 1,4 millón de toneladas de azúcar, cantidad suficiente como para abastecer normalmente la demanda mensual del país y cumplir con los compromisos de exportaciones vigentes.
La campaña 2013-2014 había comenzado con cierto nivel de retraso, pues las condiciones climáticas (muchas lluvias en marzo) y escasos niveles de radiación solar habían provocado que el proceso madurativo de la caña se complicara de manera extrema, a punto de incidir en la calidad de la materia prima durante la primera etapa. Sin embargo, en los meses de mayo, junio y julio, la ausencia de heladas significativas sobre el cultivo de la caña de azúcar y los buenos niveles térmicos asociados a buenas radiaciones solares, posibilitaron mejoras significativas en los contenidos de sacarosa en los tallos y por ende mayor rendimiento cultural y fabril de la caña.
Esa situación hizo posible que la calidad de la caña de azúcar ingrese en un proceso de franca mejoría hasta alcanzar niveles normales de calidad. Así lo hizo saber el jefe de la sección Caña de Azúcar de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, Jorge Scandaliaris. El experto, en su informe anual sobre el Ajuste de la Producción de Caña de Azúcar, destacó como hecho positivo en la presente zafra la escasa presencia de quemas de cañaverales en la provincia, lo que ayudó a realizar una mejor programación y cumplir una ruta de cosecha con el objetivo de un mejor aprovechamiento del azúcar producida en el campo.
Scandaliaris destacó, sin embargo, que en la presente campaña hubo zonas (el este y sudeste del área cañera), donde se pudieron ver muchos cañaverales afectados por la sequía y lotes que no pudieron ser cosechados debido a la falta de piso.
Pero no todo son rosas en la actividad. El retraso que tiene el desarrollo de la zafra actúa en detrimento de las posibilidades de obtener una elevada recuperación de azúcar como consecuencia de que la zafra, que tenía fecha de finalización para la primera quincena de octubre, se traslade hoy para la segunda quincena de octubre, causando inconvenientes en la mayoría de los ingenios, con la posibilidad de enfrentar mayores riesgos de paradas de los frentes de cosecha a consecuencia de posibles precipitaciones. "Hay todavía incertidumbre acerca de cómo puede ser el final de zafra, por la primavera, en cuanto a frecuencia e intensidad de lluvias en este mes".
Considerando una situación media, los análisis de la EEAOC permiten inferir que la producción final de azúcar rondará los valores señalados en el informe de inicios de zafra, para la alternativa de mayor producción, es decir, 1,4 millón de toneladas de azúcar y alcohol en azúcar equivalente, en función de la materia prima disponible en los cañaverales. Sin embargo, se aclara, sobre el valor señalado de probable producción de azúcar, podría haber pequeñas variaciones en menos o en más, según el comportamiento de los principales factores que afectan al cañaveral en cuanto a su producción y calidad, sus posibilidades de cosecha y transporte y el funcionamiento de los ingenios.
Este año los cañeros e industriales de Tucumán picaron en punta con la cosecha y molienda tratando de ganarle al clima adverso de invierno ya que se hablaba, al principio, de un mayo-junio muy helador. Se habían fijado la posibilidad de elaborar 1,3 millón de toneladas de azúcar y eso suponía todo un logro para el sector, teniendo en cuenta los avatares climáticos (sequías y heladas) con los que vino lidiando en las tres últimas zafras que los llevó a muchos a fertilizar poco y nada sus cañaverales. De ahí que se estimara un caída productiva en la provincia, pero como no hubo heladas de consideración y el otoño fue seco, la caña pudo concentrar más el azúcar en sus tallos y eso fue muy beneficioso para el sector.
"Las lluvias son bienvenidas para la caña desde octubre hasta marzo. Pero desde abril hasta octubre, se necesita que el clima sea seco para facilitar el proceso de maduración de la caña de azúcar".
En materia de precios, el valor del producto elaborado se resintió y eso afectó la economía de los productores, principalmente. Y es que luego de experimentar una recuperación en el inicio de la zafra, al registrarse ventas en torno de los 280 pesos la bolsa de 50 kilos de azúcar blanco refinado, este precio se derrumbó hasta los 210 pesos para la venta de contado y de 230 y hasta 250 pesos, a plazos de dos meses.
Hay que ver que los productores locales atraviesan una grave situación económica debido a la retención de azúcar destinado al programa "Precios Cuidados" y a cubrir los excedentes para exportación por parte de los ingenios. Se trata de un cupo del 28,83% que surge de la participación del 6% de la denominada Cuota Dominó y del 22,83% de retención para exportación. Eso, sumado a precios deprimidos del producto en el mercado interno y a la falta de financiamiento, hace un cóctel explosivo difícil de sobrellevar en la espalda de un cañero de menos de 50 hectáreas.
Este menor valor del azúcar tuvo un impacto duro, muy duro, comparado con el valor del año pasado, al considerar el escenario actual de altos costos de producción por la suba de precios de los insumos como de fletes y salarios de obreros. Por ejemplo, en agosto de 2013, el precio del azúcar rondaba los 130 y 140 pesos la bolsa, valor bajísimo si se quiere, pero los costos de producción y cosecha eran otros, muchos más bajos, al punto de ubicarse por debajo de las últimas compras al agricultor de 260 pesos, realizadas por el "Fondo Bicentenario 2016", un fideicomiso de 40 millones de pesos que destinó el Estado Nacional para recuperar a la actividad y apoyar especialmente a pequeños cañeros sin acceso a créditos o fideicomisos. El plan surgió a fines del año anterior con el fin de establecer un valor de referencia en el mercado y contrarrestar así el estado de crisis de los pequeños productores cañeros de hasta 50 hectáreas, ante la falta de fondos y financiamiento.
Analistas del sector, sin embargo, sostienen que la caída del valor del azúcar es habitual en medio de la zafra en el mercado interno debido al aumento de la oferta del producto ya que muchos productores cañeros salen a vender azúcar entregada por la industria en pos de buscar solventar sus obligaciones de producción ante la falta de capital.
"Los operadores con mayor respaldo, como industriales y productores de mayor escala, se manejaron en el ámbito comercial, en general, con plazos. Esa condición les permitió mantener un valor de referencia; mientras que los cañeros más chicos se vieron en la obligación de "salir a vender" de contado a menor costo, ante la falta de fondos para cubrir flete y cosecha, entre otros costos".
Por otra parte, y de acuerdo a estimaciones de industriales del sector, el precio del azúcar costará "el doble de lo que cuesta hoy" y basaron esa apreciación en base a un trabajo del Ipaat (Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán), encargado de controlas la producción y ventas de azúcar, tanto en el mercado interno como internacional.
Justamente, desde el Ipaat, ratificaron que los controles del ente se aplican de manera correcta en un 80%, en todos los ingenios azucareros de la provincia, merced a que las industrias del sector instalaron un nuevo sistema de seguimiento automatizado de pesaje de la caña de azúcar, en cumplimiento de la ley azucarera local. La norma dio la facultad al Ipaat de requerir a las empresas la implementación de mecanismos de vigilancia de la zafra, tanto del ingreso de caña de azúcar y la molienda, como la salida del producto elaborado. Desde el organismo resaltaron que el objetivo del sistema es que los ingenios aseguren el envío de información en forma fehaciente al Ipaat, referente al peso y la descarga de la caña ingresada para su molienda. Eso se logra mediante un control en el acceso y en el egreso de los ingenios, efectuando un pesaje a los camiones, acoplados, tractores y rastras. Los cañeros habían solicitado una mejora del control en las fábricas azucarera para asegurar la disposición del stock para exportaciones y de esa manera evitar una sobreoferta en el mercado interno que conlleve a una baja del precio del producto.
En Tucumán, el Ipaat es el encargado de establecer el saldo de azúcar para exportación y que los ingenios deben cumplir con el fin de asegurar el consumo interno (de más de 1,7 millón de toneladas al año) y evitar una sobreoferta del producto en la plaza nacional, para que no se vea afectado el precio. En ese sentido, Tucumán mantendrá en un 22,83% el cupo de retención de excedentes del producto para este año, lo que significa una exportación de azúcares al mundo cercanas a las 319 mil toneladas.
La producción de 2014 rondará las 2,2 millones de toneladas de azúcar, superando el 1,78 millón de toneladas del año anterior y 2,1 millones de toneladas de 2012, según datos del Centro Azucarero Argentino. El año pasado Tucumán elaboró 1,23 millón de toneladas y los ingenios del norte (Salta y Jujuy) unas 820 mil toneladas, producción que estiman sostener en esta campaña.

Revista PRODUCCION: El clima les dio una tregua a los cañeros tucumanos
 
Por Fabián Seidán

Portada de la Edición correspondiente a esta nota Esta nota fue publicada en las páginas Nº 36, 37 y 38 de la edición en papel de la revista de Septiembre / Octubre 2014.
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