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Sep/Oct 2013


Medioambiente

"Si hay fuego, instintivamente todos miran a los cañeros"

Los departamentos donde se detectó la mayor cantidad de focos de calor fueron Leales, Burruyacu y Cruz Alta con 88, 74 y 71 fuegos, respectivamente.

Revista PRODUCCION: "Si hay fuego, instintivamente todos miran a los cañeros"
 

Este año, en sólo un mes, se detectaron 471 focos de incendio en la provincia de Tucumán, tornándose así -la quema de pastizales y de cañaverales especialmente-, en un problema diario, constante y recurrente, para la población. Esta situación, llevó a las autoridades a tomar cartas en el asunto de manera más severa, aumentando los controles y los castigos contra los productores donde se desarrollen los focos ígneos.
Pero de ahí, atribuir a los cañeros la culpa de generar el fuego, resulta algo fácil y hasta cómodo, instintivo si se quiere, tal cual una película de suspenso de bajo presupuesto donde el "mayordomo termina siendo siempre el culpable del delito".
Y para acabar un poco con este mito contra los cañeros, la gente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Famaillá realizó un informe donde detalla la cantidad de fuegos registrados en la provincia y brindó, a través de Alejandro Valeiro -Coordinador Programa Nacional de Cultivos Industriales del INTA Famaillá-, un punto de vista sobre este tema que hoy está en boca de todos.
"Desde 2004 -cuando se inició el monitoreo de parte del INTA- nunca se habían registrado tantos fuegos en un mismo mes. El valor máximo anterior fue en julio de 2009, cuando se detectaron 259 focos. El presente mes (julio) muestra un incremento del 82% respecto de aquel y está un 179% por encima del promedio histórico para julio, que es de 169 fuegos", se indicó.
En tal sentido, se remarcó que el impacto que tuvieron las heladas durante julio fue determinante en el aumento de los fuegos detectados, principalmente hacia fin de mes. En efecto, en los últimos 10 días del período se registraron 364 focos de calor, es decir el 77% del total del mes.
Sólo el 30 de julio se consignaron 94 incendios, lo que representa el 15% del total de lo que va del año, ocurrido en un solo día.
Los departamentos donde se detectó la mayor cantidad de focos de calor fueron Leales, Burruyacu y Cruz Alta con 88, 74 y 71 fuegos, respectivamente.
El total de fuegos detectados sobre caña de azúcar fue 269, lo que representa un 57% del total. El 43% restante obedece a focos en montes, pastizales, potreros y otras coberturas vegetales.
Estos valores relativos indican que, aún en plena zafra de caña, los focos de incendio en este cultivo y en otras coberturas vegetales se mantienen relativamente equilibrados.
El fuego es un tema de debate público y una constante fuente de desacuerdos que se plantean a partir de su uso -supuestamente controlado- en actividades tanto urbanas como agropecuarias, y de la amenaza que supone para la salud, las vidas y las propiedades de las personas.
La práctica de la quema del cañaveral antes y/o después de la cosecha se continúa utilizando en Argentina y otros países productores de caña de azúcar, aunque se realizan esfuerzos para eliminarla en todo el mundo. La combustión del material vegetal contamina la atmósfera con elevadas emisiones de gases y hollín; provoca diversos problemas de salud en la población; favorece las pérdidas de carbono y nitrógeno del suelo por volatilización; y genera dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. También son habituales los daños a la infraestructura rural y eléctrica como consecuencia de incendios accidentales originados en las quemas de cañaverales.
El laboratorio de SIT del INTA Famaillá realizó el Seguimiento y Monitoreo de Fuegos en Tucumán principalmente enfocado a quemas detectadas sobre áreas de cultivos, seguimiento y monitoreo que se realiza año tras año a través del uso de sensores remotos y sistemas de información geográfica (SIG), herramientas muy utilizadas en todo el mundo para estos efectos.
Alejandro Valeiro, Coordinador Programa Nacional de Cultivos Industriales del INTA Famaillá, se refirió a este tema tan candente de la siguiente manera, relativizando crucificar al productor cañero como el principal causante de loa incendios.
Tucumán es un laboratorio viviente de conflictos ambientales. Es lógico: una población sumamente densa (apenas por debajo de la Capital Federal) y urbanizada (77%) se conjuga con una agricultura muy importante (la 4ª del país) y una agroindustria numerosa; todo en un territorio muy, pero muy pequeño. En esta combinación complicada, cualquier impacto ambiental se magnifica.
El uso del fuego es un tema de debate público en todo el mundo y una constante fuente de desacuerdos que se plantean a partir de su uso -supuestamente controlado- en actividades tanto urbanas como agropecuarias, y de la amenaza que supone para la salud, las vidas y las propiedades de las personas. Dicho esto; vayamos por partes y la pregunta es: ¿Son los cañeros los "malos de la película"? Indudablemente hay cañeros que queman sus cañaverales, pero los relevamientos satelitales de los últimos 10 años del INTA Famaillá indican que -a grosso modo- el 50% de los fuegos se producen sobre caña de azúcar, mientras que la otra mitad se da sobre pastizales, montes, o rastrojos de otros cultivos.
Si bien no se cuentan con cifras concretas, es cierto también que muchas de las quemas de cañaverales no son provocadas por los cañeros mismos, sino en una infinidad de situaciones accidentales o provocadas por otras personas que encienden un "fueguito" para calentarse, limpiar terrenos, vengarse de algún vecino productor, o simplemente, por jugar.

Eso lo vemos todos los días
Si alguno de los que lee ésto no ha barrido alguna vez las hojas del patio y les ha prendido fuego; o no ha hecho un asadito al aire libre sin preocuparse por el destino final de sus brasas; o no ha quemado los yuyos de un terreno lindero para eliminar alimañas; entonces que "tire la primera piedra".
Todos los días -sobre todo en invierno- son miles los tucumanos que queman alguna cosa y contaminan el ambiente. El fuego está incorporado en nuestra cultura como un elemento de "limpieza", y no entendemos que, quemando, la "suciedad" sólo se traslada al aire, entra en nuestros pulmones y nos enferma a todos.
¿Se soluciona ésto con leyes que prohíban toda quema, multando y metiendo presos a los infractores? A esta altura, no hay duda de que eso no es suficiente. No ha dado resultado. Es necesario hacer esfuerzos de largo plazo para cambiar la cultura del fuego en Tucumán.
Desde hace tres años, la Mesa de Gestión Ambiental de Cruz Alta (interinstitucional) viene haciendo propuestas y trabajando silenciosamente en el tema.
De a poco, la reducción relativa de focos de fuego en el mayor departamento cañero de la provincia va mostrando que es ese el camino a imitar.
Como si fuera poco, la Rama Producción de la FET también hizo una encendida defensa de los cañeros: "No es justo acusar a los propietarios de los cultivos por los incendios" y pidió responsabilidad a la hora de señalar infractores. Tucumán posee 290.000 hectáreas de caña sembrada, lo que forma una gran masa vegetal de alta combustión debido al período de sequía y luego de las heladas de semanas atrás. "La situación de alta combustión hace que cualquier descuido o accidente provoque incendios de manera involuntaria, que no necesariamente se inician en las plantaciones, sino también en las orillas de las rutas, trasladándose a las fincas por acción de viento".
Según la FET, el 70% de la cosecha se realiza de manera mecanizada y eso hace "necesario" que la caña esté verde. "El rendimiento de la caña baja cuando está quemada. Al productor no le conviene realizar este tipo de acciones, ya que le representa una significativa pérdida de dinero" manifestó.
Por último, la FET remarcó que los incendios se produjeron, inclusive, en fincas citrícolas y en otros cultivos, como así también en pastizales. "Por lo expuesto, la Rama Producción de la FET, rechaza la imputación genérica a productores cañeros por la quema de cañaverales".
Desde la Sección Agrometeorología de la EEA INTA Famaillá también pidieron que se tenga en cuenta que durante julio solamente se produjeron 11 heladas agronómicas (a nivel del suelo). Las más importantes se presentaron en la última década del mes. Las dos primeras fueron fuertes y de larga duración, mientras que las dos siguientes resultaron moderadas (todas consecutivas) tanto en intensidad como duración. Las horas de frío fueron ligeramente mayores a lo normal.
Hubo un solo día con llovizna débil, que alcanzó solamente 3,5 mm, por lo que el suelo sigue perdiendo humedad, sobre todo en los primeros centímetros.
La humedad del aire y el suelo fue menor a lo normal, al igual que la luminosidad, la radiación solar, la evaporación y la evapotranspiración potencial. Todas éstas resultaron condiciones predisponentes para una mayor inflamabilidad de la vegetación en general.
La cantidad de focos de calor detectados fue de 471 en total. Este valor es el máximo registrado para el mes de julio desde el año 2004, cuando comenzaron los monitoreos satelitales en el INTA.
Del total de focos de fuego detectados, el 77% se registró durante los últimos 10 días del mes de julio, luego de la ocurrencia de fuertes heladas.
Llama la atención la concentración de eventos el 30 de julio, cuando se consignaron 94 incendios, es decir el 15% del total de lo que va del año en un solo día.
De los 364 fuegos registrados a partir del 22 de julio, el 57% fue sobre cultivos de caña de azúcar; mientras que el 43% restante obedece a focos en desmontes, pastizales, banquinas y otras coberturas vegetales. Se destaca una cantidad importante en el sudeste de la provincia -en las cercanías del Dique de Río Hondo- y en Tafí del Valle, áreas con escasa o nula superficie cañera.
Estos valores relativos indican que, aún en plena zafra de caña, los focos de incendio en este cultivo y en otras coberturas vegetales se mantienen relativamente equilibrados.
Los departamentos con mayor actividad ígnea fueron Leales, Burruyacu, Cruz Alta y Simoca.
En los departamentos tradicionalmente cañeros los focos en ese cultivo superan a los de otras coberturas, aunque estos son igualmente significativos. En los departamentos con poca superficie con caña se ve claramente el predominio de incendios por otras situaciones.

Revista PRODUCCION: "Si hay fuego, instintivamente todos miran a los cañeros"
 
Por Fabián Seidán

Portada de la Edición correspondiente a esta nota Esta nota fue publicada en las páginas Nº 30, 31, 32 y 34 de la edición en papel de la revista de Septiembre / Octubre 2013.
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