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 Soja
Regresar al Sumario Septiembre / Octubre 2011

Soja: la densidad de siembra y su resultado económico

Jornada sobre siembra en soja, organizada por la Facultad de Agronomía de Rosario en el mes de Agosto y auspiciada por Syngenta.

Revista PRODUCCION: Soja: la densidad de siembra y su resultado económico
 

La densidad de siembra es la práctica de manejo que determina la capacidad del cultivo para captar recursos. Impacta sobre la captura y utilización de radiación, agua y nutrientes, y afecta el poder alcanzar coberturas uniformes desde etapas tempranas, especialmente en períodos críticos del cultivo. Además produce efectos directos sobre el rendimiento, e incide en la proliferación de plagas, la aparición de malezas y la presencia de enfermedades.
El primero en abordar el tema fue el Ing. Diego Pérez de CREA, quien buscó clasificar las variables que influyen en el rendimiento del cultivo de soja: fecha de siembra, grupo de madurez, variedad, espaciamiento entre surcos y densidad de siembra. “El mecanismo de respuesta a la densidad por parte del cultivo es la competencia por satisfacer una demanda. Esta competencia y búsqueda de compensación influyen en la ramificación de las plantas. La densidad de siembra impacta sobre la radiación incidente sobre el cultivo, lo que determinará el área foliar. Esa radiación interceptada por las plantas impactará sobre la materia seca acumulada por el cultivo y directamente en los rindes”, afirmó.
Diferentes grupos CREA de Santa Fe llevaron a cabo una red de ensayos con el objetivo de determinar el impacto de diferentes densidades de siembra en soja de primera, estableciendo interacciones entre espaciamientos entre surcos, densidades de siembra, grupos de madurez y rindes. Se realizaron, en total, ensayos con semillas curadas en 33 campos de 18 localidades, con 11 variedades comerciales diferentes.
Analizando los resultados, se concluyó que con 16 a 20 plantas por m2 se obtuvo, en promedio, el 98% de rinde máximo. Entre 5 y 15, y 21 y 30 plantas por m2 se obtuvo, en promedio, el 97% de rinde máximo. Y con más de 31 plantas por m2 los rindes alcanzados en promedio no superaron el 96% del rinde máximo. Estadísticamente, las variaciones en densidad de siembra no produjeron diferencias significativas en el rendimiento del cultivo. Sin embargo, a nivel productivo, variaciones de rendimiento del 3 al 11% implican de 60 a 500 kg/ha de diferencia por efecto densidad. Otro resultado significativo es la mejora en un 20% en la densidad de plantas con semillas curadas en todas las variedades.
Por otro lado, a mayor densidad de plantas por hectárea se registra una disminución del área foliar por planta. Pruebas realizadas con diferentes variedades comerciales de grupo 3 y 4 sembradas con más de 30 plantas por m2 no lograron aumentos de área foliar total.
Un relevamiento presentado por asesores de AACREA de la zona sur de Santa Fe dejó ver que éstos utilizan, para grupos 3 y 4, un rango comprendido entre 28 y 32 plantas por m2, y por lo tanto no logran el área foliar ideal.
La densidad de 20 plantas por m2 requiere aproximadamente unos 18,2 U$ menos de inversión por hectárea que la de 30 plantas por m2. El mismo ahorro se genera también en fertilizantes, agroquímicos, semillas y labores.

Densidad, sanidad y resultados:
El Ing. Palle Pedersen, Gerente Técnico de tratamiento de semillas de Syngenta, quien trabaja en la sede de Iowa, EE.UU., se refirió al incremento en la mortalidad de plantas cuando se utilizan densidades demasiado altas. Según explicó, existe un punto donde la densidad es la óptima para cada variedad y ambiente. “Es un error estratégico optar por una alta densidad, ya que esto no impide tener que resembrar por la alta mortandad de plantas. En las etapas iniciales el cultivo está expuesto a enfermedades como Rizhoctonia, Phytium o Phytoptora. Todas ellas necesitan ser controladas desde la semilla. Una semilla certificada y curada en forma profesional asegura una emergencia cercana al 100%, es la única forma de asegurar los resultados desde el comienzo y lo que permitirá elegir una densidad óptima”, afirmó.
Con respecto a las densidades, Pedersen afirmó que “el porcentaje de plantas a menudo disminuye más por alta densidad de siembra que por siembra temprana. En EE.UU., 247.000 plantas por ha en la cosecha es habitualmente suficiente para maximizar el retorno económico. Además cabe recordar que el uso de tratamiento de semillas no está determinado por la densidad de siembra”.
Al respecto, el Dr. Lucas Borras (UNR y Conicet), uno de los organizadores de la Jornada, explicó: “No es bueno que los productores siembren densidades altas, es una decisión antieconómica. Si se utiliza semilla certificada y tratada el nacimiento es casi del 100%. Como manejo de riesgo no es una buena opción. Se arriesga mucho al sembrar muchas semillas, y aunque el productor cree que minimiza el riesgo de resiembra, lo que hace en realidad es crear un ambiente propicio para el vuelco de plantas y la aparición de enfermedades. Bajar la densidad y aplicar insecticidas y fungicidas como tratamiento de semillas es lo que se recomienda para obtener el mejor resultado económico”.


Portada de la Edición correspondiente a esta nota Esta nota fue publicada en la página Nº 61 de la edición en papel de la revista de Septiembre / Octubre 2011.
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