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Regresar al Sumario Septiembre / Octubre 2009

XVII Congreso AAPRESID

La Era del Ecoprogreso

En el Centro de Convenciones Metropolitano de Rosario, entre el 19 y el 21 de agosto, se realizó el XVII Congreso de AAPRESID "EcoProgreso", con más de 2200 asistentes y tres salas acondicionadas para paneles y conferencias.

Revista PRODUCCION: XVII Congreso AAPRESID
Hermes Binner en la apertura del congreso.
 
Revista PRODUCCION: XVII Congreso AAPRESID
Gastón Fernández Palma, se dirige a la destacada audiencia.
 
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Imagen de la nutrida audiencia.
 
Revista PRODUCCION: XVII Congreso AAPRESID
Ing. Agr. Fernando Vilella
 
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Raquel Chan
 
Revista PRODUCCION: XVII Congreso AAPRESID
Juan Jose Llach
 

El gran cambio.
Cómo lograr UN LUGAR EN EL MUNDO (QUE VIENE)
No es simplemente una nueva ola. Ni una tendencia. Ni un concepto mediático. Es nada más ni nada menos que la transformación económica y productiva más profunda desde la revolución industrial.
Una matriz energética e industrial, basada en el uso de recursos no renovables y con alto impacto ambiental, está llegando a su fin.
Esa es la verdadera crisis, aún más trascendente que la financiera: El gran cambio que redefinirá los roles del poder global. Sin embargo, contrariamente a lo que han pregonado las utopías ecologistas durante los últimos 50 años, lo que sucederá a la economía del petróleo no será el regreso a un mundo pre-industrial.
Esa nueva economía, será una síntesis.
La fusión entre la necesidad de sostener la demanda de alimentos, energía y bienes de un mundo cuya población continuará creciendo y la imperativa necesidad de que ese desarrollo contemple el cuidado de los recursos naturales esenciales.

Ecología y progreso
Podemos reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Pero no la del aire, ni la del agua, ni la de la tierra fértil. Una nueva revolución verde, síntesis que ya está en marcha, es lo que denominamos La era del Ecoprogreso.
Ecología y progreso, ya no como antagonistas. Ni siquiera como términos en tensión. Sino como integrantes de un nuevo consenso entre las empresas, la sociedad y las instituciones. Es algo que ya está ocurriendo en las naciones más avanzadas.
Las empresas se anticipan a los cambios y generan las innovaciones. Las sociedades advierten la necesidad de cambiar, toman conciencia. Y las instituciones y los gobiernos crean las condiciones para que el cambio sea viable.

Una nueva era
Siguiendo esta lógica, el XVII Congreso de Aapresid estuvo enfocado a que productores y empresarios del agro pudieran compartir herramientas técnicas y conceptuales para insertarnos en esta revolución verde. Sin dejar de lado la discusión acerca de las bases sociales e institucionales necesarias para este movimiento.
Por eso, ser parte de este Congreso de Aapresid, fue asistir al comienzo de una nueva era.

El otro conocimiento
Cuando crece el conocimiento, el otro crecimiento llega inexorablemente. ¿Cómo lograr una síntesis entre un presente difícil y un futuro promisorio?. Como siempre, confiando en el conocimiento. Ver claramente lo que viene, determina la calidad y la perspectiva de nuestras decisiones.
El Congreso de Aapresid, una vez más, intentó ser el ámbito fértil para desarrollar esa visión conjunta, la que hace posible seguir apostando a la innovación y el progreso personal y empresarial, aún cuando las señales externas no sean las más favorables.
Y como en las últimas ediciones, buscó también convertirse en un verdadero foro tecnológico, social e institucional para encontrar el vínculo, donde se plantea la dicotomía.
El campo o el gobierno. El agro o la industria. Commodities o Valor agregado. No hay términos en tensión. No hay exclusiones. El país necesita del agro. El agro necesita del país.
Ningún cambio estratégico será posible sin transformar simples relaciones binarias, en Cultura compleja. Todo eso intentó el XVII Congreso Aapresid. Fortalecer el conocimiento, recomponer las fuerzas, el entusiasmo y la motivación creadora. Y, al mismo tiempo, buscó trascendencia para nuestra visión de país.
Lo uno sin lo otro, no es viable. Tanto como la ecología y el progreso.


Argentina puede ser el surtidor biológico del siglo XXI

"Argentina puede ser el surtidor biológico del siglo XXI", lo aseguró el Ingeniero Agrónomo Fernando Vilella. El especialista se explayó sobre los desafíos que tiene nuestro país y explicó qué debemos hacer en materia política y económica para aprovechar la oportunidad que se presenta en los próximos diez años.
El profesional trazó un panorama sobre la evolución mundial en materia de población, alimentación y recursos naturales escasos y se explayó sobre los desafíos que tiene Argentina en ese contexto para desarrollar a futuro su producción agroindustrial. En esa línea, el disertante explicó que nuestro país "tiene un panorama muy alentador para desplegar un negocio más competitivo en la agroindustria y los alimentos".
Entre las principales razones que propiciarán en el futuro este despegue, Vilella enumeró: el aumento de la población mundial con el consecuente incremento de la demanda de alimentos y remarcó que la producción de esos productos se verá favorecida en nuestra región debido a que en países como India o China ya son casi nulas las superficies agrícolas aprovechables.
Remarcó además la relevancia del aprovechamiento del agua como otro de los recursos naturales escasos y destacó la importancia del reservorio de agua de la cuenca del Río de la Plata. "El futuro para Argentina es prometedor, si hacemos las cosas correctamente", expresó Vilella y destacó algunas de las cosas más valiosas que tiene el país para hacer viable esa posibildiad: Territorio, agua, ambiente relativamente sano, productores capacitados, experiencia y competitividad.
Sin embargo, para que todo esto sea factible advirtió: "Hay que aumentar la productividad de manera sustentable, con un manejo eficiente de los recursos, un uso adecuado de las herramientas de gestión de la producción y una profundización del desarrollo biotecnológico".
Vilella indicó que de cara a los próximos diez años debe haber un gran acompañamiento del Estado que facilite la producción y remarcó la necesidad de elaborar un plan estratégico para consensuar políticas a largo plazo que permitan sostener una economía y una moneda estable, desarrollar infraestructura productiva, promover formas asociativas e incluir más fuertemente a los mercados europeos y asiáticos tanto para vender los productos del sector agroindustrial como para extender transferencia tecnológica.
"Argentina puede ser el nuevo surtidor biológico del siglo XXI", confío Vilella aunque aseguró que para que eso ocurra debe consolidarse antes un Plan Agroindustrial Argentina 2020 nacional, inclusivo, federal, equitativo y moderno.


La balcanización en los mercados concentradores de granos: ganadores y perdedores

"Hoy la estrategia es reducir costos en toda la cadena", lo aseguró economista de la universidad de Buenos Aires (UBA), Ricardo Delgado, quien destacó las claves para mejorar las operaciones, que se modificaron en el los últimos tiempos. También propugnó por el corte del conflicto político: "Es esencial", sostuvo.
Delgado, desarrolló el estudio que realizaron para la consultora de cereales para la cual trabaja. Manifestó que estaban preocupados por la pérdida de volumen que se evidencia en la puja por precios en el mercado de disponibles de Rosario.
Las recomendaciones del especialista se basaron en varios factores, que a continuación se detallan:
El precio hoy no es todo lo representativo que podría llegar a ser y eso genera distorsiones en toda la cadena comercial. Hoy la estrategia es reducir costos en toda la cadena. Esto evidentemente afecta al corredor, pero es una situación que genera la disminución de intermediación y hace que ni siquiera haya registro en la Bolsa (por ejemplo entre productor y exportador o entre productor e industria).
Por lo tanto, hace que no haya volumen en el mercado, y las operaciones y/o los precios que surgen de estas operaciones en el mercado genera que no sean todo lo representativo que podrían llegar a ser.

Ganadores y perdedores
El productor, como figura, es un perdedor en términos de tendencia, a pesar que estamos en una situación del ‘sálvese quien pueda’, estas operaciones permiten bajar costos, porque no le pagan una comisión al intermediario o -por ejemplo- utilizan una práctica comercial, que son las operatorias a fijar precio: entregan al exportador o a la industria su mercadería y le fijan el precio en algún momento. Sobre todo sucede en un año en donde las regulaciones del gobierno han generado mucha distorsión y dificultades para regular precios. Eso les simplifica en el corto plazo, pero los perjudica en el largo, porque un precio que no es representativo hace que ellos tomen decisiones que no son todo lo correctas que podrían ser. Por otro lado, quienes están fuera del mercado y no participan, aprovechan esta situación de asimetrías. Esto no es ni bueno ni malo en términos de mercado.
En cuanto al mercado de soja, Argentina tiene una oportunidad única con Brasil, por ser los principales países productores de granos y derivados de soja. Quizás tan representativo como el mercado de Chicago, pero para eso deberíamos mejorar algunas conductas en el mercado local.

Perspectivas a futuro
Hay que entender que el complejo sojero es un sector estratégico: Exporta dos veces y media lo que exporta el sector automotriz; más de dos veces y media lo que exporta el trigo o el maíz. O -para ser más detallista- lo que exporta el petróleo y el gas y -para culminar la comparación- siete veces con respecto a la siderurgia. Además, tiene la capacidad de generar recursos fiscales y generar divisas.
Cortar el conflicto político es esencial. Cómo se corta será tratando de entender la rentabilidad del sector, cuál es la estructura de costos y los precios hacia adelante y dando señales -por ejemplo- como la confección de un cronograma de reducción de derechos de exportación.
El problema no se reduce a eso, pero sería una señal como para empezar a destrabar el conflicto, señaló el economista Ricardo Delgado.


Simposio internacional del agua

Tres representantes de empresas internacionales líderes en biotecnología y una investigadora del ámbito público se refirieron al problema de la escasez del agua y disertaron sobre la importancia de profundizar los estudios para obtener cultivos con mayores niveles de tolerancia a la sequía.
El eje central del debate estuvo centrado en el problema de la escasez de agua a futuro y en el desafío de generar conocimiento biotecnológico que derive en la obtención de plantas susceptibles de tener una mayor tolerancia a la sequía.
Frente a un 2050 que se avizora con 9 mil millones de habitantes en todo el planeta, una demanda global de calorías que se duplicará en 2025, una limitada superficie de tierras aprovechables y el agotamiento de las energías no renovables, se perfila de manera inexorable un fuerte crecimiento de la demanda de alimentos y la necesidad de producir bioenergía a gran escala. El desafío en este contexto es cómo mejorar el rendimiento de los cultivos sin incrementar notablemente las superficies de hectáreas cultivadas y optimizando al máximo el aprovechamiento de los recursos.
Jeffrey Schusster, investigador responsable de ensayos de estrés hídrico a campo de Pioneer Hi-Bred International, EE.UU, se explayó sobre los "Mecanismos fisiológicos para mejorar la tolerancia a sequía en maíz". El especialista se refirió al desafío de construir conocimiento sobre el legado de más de 50 años de mejoramiento para obtener óptimos niveles de tolerancia a la sequía y puntualizó las diversas pruebas que están realizando en los terrenos más adversos de Norteamérica y Chile, con híbridos desarrollados especialmente para lograr una mayor cantidad de granos en la planta con un uso reducido del agua. Schusster destacó que la meta de esa compañía es mejorar la estabilidad del rendimiento del maíz bajo sequía sin costos de productividad. Con gráficos y estadísticas, el disertante explicó al auditorio los logros obtenidos en la materia y compartió los resultados alcanzados hasta el momento.
La Directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, Raquel Chan, se refirió al trabajo de investigación que viene realizando en conjunto con el Conicet y con la empresa Bioceres. Se trata de un trabajo de ingeniería genética para desarrollar semillas tolerantes a la sequía, al frío, a la salinidad y a los insectos. Describió todo el proceso de laboratorio a la hora de analizar la caracterización funcional de genes de girasol que codifican FTs pertenecientes a una familia denominada HD-Zip. "Entre éstos, HAHB4 expresado en Arabidopsis en forma constitutiva genera plantas tolerantes a condiciones de sequía y salinidad".
Explicó que durante los análisis se comprobó además, aunque accidentalmente, que la inclusión de ese gen presentaba además una notable tolerancia a insectos. Más tarde explicó que las mismas pruebas realizadas en Arabidopsis se llevaron a plantas de girasol en laboratorios y aseguró que en esa instancia se comprobó que lo que habían visto que se daba en arabidopsis ocurría igualmente para el caso del girasol.
Chan indicó que con el apoyo de Bioceres, aplicaron esas transformaciones en plantas de interés agronómicas como el maíz, la soja y el girasol y precisó que actualmente se están evaluando los ensayos realizados.
A su turno, Dusty Post, Líder Global de la Tecnología de maíz de Monsanto, disertó sobre "Biotecnología aplicada al estrés hídrico en maíz". La especialista trazó una reseña del panorama que se avizora para las próximas décadas en materia de aumento poblacional y demanda de alimentos y precisó los objetivos de la compañía que integra: "Para 2030 Monsanto se compromete a duplicar los rindes en sus cultivos centrales de maíz, soja y algodón con respecto a la cantidades arrojadas en 2000". En sintonía con la propuesta, aportó números concretos: "En Estados Unidos se pasará de producir 8,6 tn/ha de maíz en 2000 a 18,84 tn/ha en 2030". El mismo incremento del aprovechamiento está estimado para la soja que ascenderá de 2,49 tn/ha a 5,38 tn/ha y el algodón que subirá de 708 kg/ha en 2000 a 1456 kg/ha en 2030.
En esa línea, Post se refirió a las líneas de investigación que profundiza Monsanto en los distintos países del mundo para dar respuestas efectivas a estas demandas y se explayó en el estudio concreto de los ensayos con plantas de maíz genéticamente modificadas que demostraron una notable tolerancia a la sequía. Destacó la importancia del aprovechamiento del agua y dedicó un párrafo aparte a la situación de sequía que atraviesan actualmente varias provincias argentinas. Así, valoró la incorporación de la siembra directa en nuestro país recordando que ese sistema de cultivo ayuda a retener la humedad para que llegue mejor a las plantas aunque remarcó que de cara al futuro será crucial la incorporación progresiva en Argentina de nuevos variedades genéticamente modificadas con tolerancia a la sequía.
Más tarde, el líder de investigación y desarrollo en Latinoamérica de Syngenta, Gloverson Lamego Moro, se refirió a las "Aplicaciones biotecnológicas y no biotecnológicas para resistencia a sequía".
"Al llegar al Congreso me han preguntado por qué es tan importante el tema del agua", comenzó Moro y agregó: "Es importante por necesidad y por conocimiento".
Al igual que el resto de los disertantes, el especialista se explayó sobre la escasez del agua, dijo que un tercio de la población ya sufre su falta y que ese porcentaje se duplicará llegando a 2030. Además agregó que el cambio climático será otro factor excluyente que provocará grandes sequías en todo el mundo. "Frente a esto, es preciso desarrollar el conocimiento y aplicarlo al mejoramiento de las plantas para tolerar la sequía" y sostener la productividad en el largo plazo.
En ese sentido, explicó que desde Syngenta vienen trabajando sobre el tema en dos líneas de trabajo diferenciadas: un enfoque químico y el otro genético. Sobre el primero especificó que se trata del Concepto Invisa, un químico que bloquea el receptor de etileno, ayuda a retener las cualidades y el funcionamiento integral de la planta y suprime las respuestas relacionadas al estrés hídrico de los cultivos.
También se refirió a las investigaciones desarrolladas para maximizar la tolerancia a la sequía durante el período de floración que es según su visión el momento más crítico de utilización del agua. "Si somos capaces de proteger la planta aquí, podemos garantizar rindes mayores y sobre ese aspecto puntual venimos trabajando en Syngenta", resaltó al tiempo que adelantó que en 2011 tienen programado el lanzamiento de los primeros híbridos con tolerancia a sequía.


Jornada de agricultura certificada

Juliana Albertengo, del área técnica de AAPRESID explicó los beneficios de adoptar la Agricultura Certificada -AC- y señaló que el principal desafío para hacerla extensiva en Argentina es modificar la cultura de trabajo de los productores.
Según la institución, la AC es un paso más en la evolución natural de la Siembra Directa. Es una invitación a que cada empresa agropecuaria transite por un camino de mejora contínua, alineando objetivos productivos y ambientales, en el corto y el largo plazo. De acuerdo a la explicación desarrollada en las conferencias, la implementación de un sistema de gestión de calidad ambiental y productiva, implica realizar una agricultura precisa, rentable y sustentable como muchos de los miembros de Aapresid ya vienen implementando, así como también describir y monitorear las acciones y conductas productivas. La meta final es alinear los objetivos, muchas veces contrapuestos, de producir más y simultáneamente conservar e incluso mejorar el ambiente.
Albertengo, lo explicó así:

¿Cuáles son los principales beneficios de adoptar el sistema de agricultura certificada?
Por un lado están todos los beneficios económicos que la siembra directa en sí le provee al productor. Por otro lado también tenemos posibilidad de acceder a descuentos o a mejores precios y atenciones personalizadas de parte de las empresas de insumos, maquinarias, todas las empresas socias de AAPRESID. Además está la posibilidad de acceder a un mercado diferencial. Aparte, a medida que va implementando el sistema, el productor incorpora conocimientos e información que antes no se tenía y se va enterando de cosas que antes no tenía la menor idea. También es importante en el caso los arrendamientos, porque le permitiría diferenciarse tanto al propietario como al arrendatario.

Y ¿qué sucede en relación a la posibilidad de incrementar la colocación de productos en otros mercados como la Unión Europea, por ejemplo?
El interés está, negociación cerrada no hay ninguna todavía pero el interés es grande y es mucho. Estamos en plena negociación pero todavía no podemos confirmar nada.

¿Cómo está Argentina en relación a este tema en particular?
Hoy en día tenemos aproximadamente unas 53 mil hectáreas en implementación de agricultura certificada pero no hay ningún establecimiento certificado todavía, estimamos que llegarán los primeros hacia fin de año.

¿Cuáles son las principales trabas que encuentran los productores para no adquirir este sistema?
Muchos de los productores expresan que la dificultad es el cambio cultural. El cambio cultural es que los productores tengan el ejercicio de tomar registro de todo lo que hacen y de afrontar que un ente externo, que obviamente no es AAPRESID, verifique que ellos están haciendo las cosas bien, eso es principal. Hay muchas personas que se resisten a ese cambio, por la misma razón que se resistían al cambio durante los inicios de la siembra directa. Es una cuestión de pensamiento que a la larga se va solucionando, igual nosotros estamos contentos porque venimos bien, estamos cumpliendo con nuestros objetivos.


Hacia un manejo eficaz del agua

Durante el Simposio Internacional del Agua: "Hacia un manejo eficaz del agua", los expositores disertaron sobre la necesidad de plantear estrategias y sistemas de riego viables para un uso eficiente y responsable del preciado recurso. La utilización efectiva de las napas y los objetivos para el nuevo milenio no faltaron en el debate.
Durante las presentaciones el eje central del debate giró en torno al problema de escasez de agua a futuro y al desafío de generar conocimiento biotecnológico que derive en la obtención de plantas capaces de desarrollar una mayor tolerancia a la sequía.
La primera conferencia tuvo como hilo conductor el desarrollo de estrategias y sistemas para una utilización eficaz del recurso. Más de 450 asistentes colmaron la sala y siguieron atentamente esa exposición dividida en dos partes. En primer término, bajo el título "Manejo integral del agua en sistemas intensivos de producción", se explayaron Jorge Romagnoli, presidente honorario de Aapresid y Hugo Ghío, miembro de la Comisión Directiva de Aapresid. Luego, tomó la palabra Eduardo Martelotto, coordinador del Proyecto Nacional de Riego Suplementario, INTA Manfredi para hacer su presentación titulada "Manejo del riego suplementario".
Romagnoli, propuso interrogarse acerca de dos cuestiones: cuál es la significación del agua en el presente contexto mundial y, desde ese punto de partida, analizar qué se hace en relación al recurso en el ámbito de la producción agrícola. "A nivel global la relación entre oferta y demanda del agua está determinada por tres destinos fundamentales del recurso: la industria, el uso doméstico y la agricultura. En proporción, esa última práctica es la de mayor incidencia en el movimiento de agua en el plantea", dijo.
Frente a ese cuadro de situación, se hace evidente la necesidad de atender al cuidado del recuso y a su eficaz utilización desde el sistema productivo agrícola. "Se trata de utilizar el agua de la mejor manera posible", reflexionó Romagnoli para plantear una serie de acciones a atender: "mejorar la captura del agua de lluvia, incrementar la capacidad de retención hídrica de los suelos, disminuir la evaporación en el proceso de riego así como los niveles de contaminación".
En esa línea destacó la importancia de la correcta nutrición del suelo como punto de partida y del desarrollo de una rotación intensiva de cultivos como estrategia para incrementar los niveles de producción. Para el expositor, el desafío actual se presenta entonces como un "nuevo paradigma": "La clave es trabajar en una gestión adecuada de la oferta ambiental para maximizar la producción, o sea, aumentar lo producido y, a la vez, reducir el volumen de agua utilizado", dijo.
A su turno, la exposición a cargo de Hugo Ghío avanzó en la misma dirección y propuso perspectivas de análisis a mediano y largo plazo. Con estadísticas en mano -basadas en la experiencia de un caso tipo- puso en evidencia que el desafío radica "en la tarea de mejorar el ambiente, ya que la buena nutrición de los suelos y la adecuada fertilización hace posible alcanzar altos niveles de producción, incluso en épocas de sequía".
Por su parte, el expositor Eduardo Martellotto, llevó adelante la segunda parte de la conferencia centrada en la utilización del agua a través del manejo de sistemas de riego suplementarios. En ese sentido planteó la necesidad de entender la importancia del desarrollo de sistemas de riego "no como un modo de mitigar las sequías sino más bien como un sistema de producción".
Desde esa perspectiva Martellotto explicó una estrategia de desarrollo productivo asentada en tres pilares: el modelo de siembra directa, con rotación de cultivos, y adecuada fertilización. Sobre esa base, el riego suplementario "sin contaminar y utilizando eficazmente los recursos disponibles aparece como un modo de incrementar la producción", dijo.
En ese sentido, el especialista planteó que "sin duda el manejo de riesgo suplementario es una decisión empresarial relacionada a los costos de la operación, pero que necesariamente debe contemplar criterios agronómicos porque implica definir cómo, cuánto y cuándo regar, y eso indefectiblemente requiere un conocimiento profundo de las condiciones imperantes".
Frente a la tarea de asistir a los productores en la implementación de estos sistemas, el profesional planteó dos cuestiones centrales para atender. Por un lado, la evolución de los suelos y, por el otro, la calidad de las aguas utilizadas. Dado que el desafío pasa por "evitar la degradación de los suelos, haciendo un uso eficaz de los recursos, no sólo para aumentar la producción sino también estabilizarla", opinó Martellotto, acusando una mirada de mediano y largo plazo atenta a la situación de pequeños y medianos productores.
Por su parte, el ingeniero agrónomo Esteban Jobaggy, planteó el otro gran desafío a corto y mediano plazo: la utilización de las napas y las pautas para aprovecharlas en la producción.
En ese sentido presentó su trabajo a lo largo de los últimos años en dos regiones diferentes del país: el caso Magda, en la chacra La Bizcaga, Pehuajó (Bs. As.) y el de El Consuelo, en Vicuña Mackenna. Según el especialista, "la napa no es un regalo del cielo eterno, sino que es un componente de diferimiento del agua". Su explicación se basó en los aportes de este recurso, siempre y cuando se flexibilice: "No podemos tener un esquema rígido de ambiente, debemos pensar en un segundo cultivo, además de la posibilidad de hacer coberturas", expresó siempre en sintonía con el manejo diferenciado de según cada región.
Jobaggy, explicó el funcionamiento de la napa, las ventajas sobre la variación según su profundidad, y el aporte al almacenar agua. Y si bien planteó el problema del anegamiento, ratificó su visión de poder "pronosticarlo a tiempo".
Para el cierre, el tema elegido fue "El agua en la agricultura y los objetivos del fin de milenio". Para ello, el ingeniero Daniel Prieto explicó mediante gráficos el recorrido histórico de los últimos años.
Su visión macro le permitió diseñar y transmitir los mecanismos de gestión de recursos que se necesitan para enfocar el problema que se planteó durante toda la jornada: la necesidad del uso eficiente del agua, el recurso hídrico renovable y escaso en el mundo.
Prieto detalló los desafíos y objetivos que se plantearon en la Asamblea de las Naciones Unidas en el año 2000, y que "recién ahora se está tomando conciencia que no fuimos demasiado sustentables". Según enumeró el especialista en recursos hídricos, entre los de mayor importancia se destacan: erradicar la pobreza extrema y el hambre; disminuir la mortalidad infantil; combatir el Sida y otras enfermedades; garantizar la sustentabilidad del medio ambiente, entre otros puntos que también están relacionados con la necesidad del agua potable.
En otro tramo, el ingeniero explicó que debemos tener plena conciencia de los recursos hídricos renovables que tenemos. "El 31% de agua en el mundo está en nuestro país y sólo se está usando el 1%. Debemos saber que nos ven como una fuerte reserva de agua dulce", manifestó y con preocupación se expandió en los conflictos que podrían presentarse. Sin duda, para Daniel Prieto, la propuesta debe estar enfocada en la "planificación centralizada de nuestros recursos, pero participativa". Para ello -sintetizó- se deberán aplicar más y mejores tecnologías, que son "las metas que estamos construyendo". Por eso mencionó algunos pasos importantes como el Comité Hídrico Federal, que conforman los responsables de las políticas hídricas de cada provincia; los principios rectores de la gestión hídrica; y el Pacto Hídrico General.
Sin embargo, entre los problemas que aún están sin resolver, puntualizó: la ausencia de los marcos legales y la "grave" carencia de inventarios de agua subterránea en las diferentes regiones del país, para poder obtener información. "No se puede gestionar un recurso renovable si no se sabe bien qué se tiene", disparó.
Para finalizar, el ingeniero destacó que el nuevo término será la "eco hidrología", y si bien el mayor usuario del agua es la agricultura, habrá que empezar a definir las "huellas hídricas" de nuestros productos.


Argentina tiene una profunda crisis de consenso social

El prestigioso sociólogo y economista, Juan José Llach, reconocido además por desempeñarse como ex ministro de Educación durante 1999-2000, autor de numerosas publicaciones escritas, dictó la conferencia "La crisis global, los países emergentes y una oportunidad sin precedentes para la Argentina" en la que se refirió a los desafíos de los diversos países que se nuclean bajo la denominación común de emergentes.
Llach opinó que, a pesar de la reciente crisis financiera que azotó al mundo entero, su visión del futuro de la economía global es moderadamente optimista, estimando que la recuperación se iniciará en el tercer o cuarto trimestre de este año. En ese marco, se refirió de lleno al destacable crecimiento registrado en los países emergentes y se explayó sobre cinco razones específicas que auguran que ese proceso de cambio ascendente puede llegar a prolongarse en el tiempo.
De este modo, detalló que en esos países la creciente oferta de trabajo ilimitado a salarios constantes, el amplio margen de aumento de la productividad (dado por la suba del precio de los commodities y el descenso del precio de la tecnología), la creciente mejora de inversión en educación, la incorporación al consumo del 50 por ciento de la población mundial con demanda recíproca entre países emergentes y las políticas económicas "mucho más sensatas que en el pasado".
Explicó que debido a esta situación, "aproximadamente 4100 millones de personas en África, América Latina y Asia, cerca de dos tercios de la población mundial, están aumentando rápidamente sus ingresos desde niveles muy bajos, y esto tiene consecuencias sin precedentes sobre la demanda de alimentos, cuyas perspectivas de mercado se acentúan por el hecho de que la mayoría de los países de África y Asia carecen de ventajas comparativas o competitivas suficientes para satisfacer esta creciente demanda".
Tras cartón, agregó que el gran desafío que tiene la Argentina es "encontrar una economía política que deje de reprimir y pase a potenciar el desarrollo del sector agroalimentario, dando cabida al mismo tiempo al desarrollo de la industria y los servicios". Sin embargo, Llach reconoció que nuestro país padece una profunda crisis de consenso que es necesario encarar y resolver si se quiere aprovechar esta posibilidad de crecimiento.
En esa línea, esbozó una agenda con una gran variedad de puntos que deberían acordarse y negociarse a la hora de avanzar en el desarrollo del sector agroalimentario. Así, se refirió a la urgente necesidad de revisar el sistema impositivo argentino, el desarrollo de las economías regionales y la distribución de la renta fiscal. En el mismo sentido, indicó que deberían buscarse políticas de consenso en el tema de los gravámenes a las exportaciones y el impacto que ello tiene zonas núcleos y en zonas marginales. Asimismo, planteó que debe debatirse y negociar el modo en que se compatibiliza el crecimiento con la biodiversidad productiva y remarcó que en el contexto definido las ventas de las producciones de soja y de carne de pollo van a crecer muy por encima de las otras producciones. Más tarde se refirió a la necesidad de consensuar también la política de precios internos para dejar atrás el hambre y la desnutrición. "¿Aprovechará la Argentina esta gran oportunidad que se le presenta, la más importante de los últimos cien años?" se preguntó el orador y se mostró confiado de que esto ocurra en un futuro cercano.

Revista PRODUCCION: XVII Congreso AAPRESID
 
Fuente y Fotos: AAPRESID / String Agro

Esta nota fue publicada en las páginas Nº 40, 41, 42, 43, 44, 45 y 46 de la edición en papel de la revista de Septiembre / Octubre 2009.







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