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Nov/Dic 2014


Agroindustria

Ser sojero o cañero, he ahí la cuestión

Entrevista: Sebastián Robles Terán -SRT- / Mario Devani -EEAOC-

Buena parte del área de cultivos extensivos en Salta sería reemplazada por el poroto o la chía, mientras que en Tucumán, la caña de azúcar es la elegida por “ex” productores sojeros.

Y llegó el día en que la soja, el caballito de batalla del sector rural, dejó de ser rentable. Así lo hizo público el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán, Sebastián Robles Terán, quien se mostró preocupado por el futuro del sector productivo en la provincia, más teniendo en cuenta que el maíz y el trigo, tampoco muestran una realidad mejor, en la región, como para avanzar con otras gramíneas.
En ese contexto, surge que la caña de azúcar es mucho más que rentable en demanda y precio, tiene menores costos de producción, insume menos trabajo y por ahora, produce más riqueza económica. Como si fuera poco, la caña no sufre tanto la falta de agua, el calor, el frío, o la poca inversión en el cultivo. Y para completar el cuadro, el azúcar cuenta con buenos precios en la caña destinada a alimento como para producir etanol.
"Hoy prácticamente es inviable la siembra de soja, porque con los precios actuales del dólar y el flete, necesitamos tener rendimientos muy superiores a los previstos para no perder plata", señaló Robles Terán quien remarcó que la crítica situación alcanza a los agricultores de las provincias del NOA, lo que se ve reflejado en el descenso del área destinada al cultivo y por ende en la producción.
Entre las razones que esgrimen los productores está el encarecimiento de los costos internos por la devaluación, la inflación encubierta, el flete y la falta de financiamiento barato.
"Venimos de dos años de sequía, en 2012 y 2013, y otro regular, como el actual, y para poder encarar la campaña hay que recurrir a créditos con altas tasas, lo que implica mayores costos, que difícilmente se podrán cubrir", remarcó Robles Terán.
Por otra parte, si el dólar se sigue disparando, la situación para los agricultores será realmente trágica, porque no podrán encarar la próxima campaña en el NOA.
En ese contexto, aclaró que los más perjudicados son los arrendatarios de los campos, que hoy directamente no tienen ninguna posibilidad de sembrar. "Aún con el precio internacional actual, que pasó de 558,06 dólares por tonelada a fines de mayo a 334,46 dólares a fines de septiembre, la soja podría ser viable, de no ser por las retenciones, la inflación, el precio del combustible y el alto flete que se debe pagar por la gran distancia que separa al NOA del puerto. "Somos la primera zona del país en quedar fuera del sistema de producción sojera", dijo.
En el NOA, la superficie destinada a la siembra de oleaginosas alcanza las tres millones de hectáreas: el 60% es soja; el 30%, maíz, y el 10% restante, poroto.
Asimismo, advirtió que es muy probable que el 75% de la producción de soja y maíz no se siembra esta campaña por la situación de quebranto que se vive en los campos de la región.
Para los productores del sector, los costos siguen subiendo y se sufre con el retraso cambiario y, como si fuera poco, el Estado Nacional se lleva más del 80% de lo que se produce.
Robles Terán remarcó que ya en 2013 la soja había perdido su atractivo en Tucumán y en muchas partes del noroeste argentino, debido a la caída en la rentabilidad. "Las actividades riesgosas, necesariamente, deben ser muy rentables, ya que las alteraciones en esta premisa quitan los estímulos para encarar un emprendimiento. La producción agrícola es una actividad de alto riesgo porque las variables que determinan el ingreso, el rinde y el precio son de control limitado para quien produce. Así, los fenómenos meteorológicos -sequías, heladas, granizo- que inciden en el rendimiento se vuelven inmanejables".
Mario Devani, de las secciones Granos y Economía Agrícola de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, sostuvo al respecto que el sector sojero, al tener un control limitado sobre precios y rindes, la rentabilidad depende, en buena medida, del logro de un escenario de costos competitivos.
Bajo esta premisa, el NOA resulta ser una de las zonas más complicadas, ya que por su ubicación tiene un menor ingreso potencial y un mayor costo. Hay que tener en cuenta la distancia a los puertos, que los suelos son menos estables para la soja, y las precipitaciones son cada año más irregulares con temperaturas extremadamente altas. "Esta condición agro-climática es poco favorable y determina un menor potencial en los rindes. Y sumando que en la última década hubo un incremento de los costos de producción, hacer soja se ha vuelto todo un desafío".
"Si bien hay aumentos en todos los rubros, se destaca el gasto para controlar las plagas, los insectos y las malezas. El incremento del gasto en insecticidas estuvo influenciado por el cambio en la clase de productos, más que por variaciones de los precios. La aparición de plagas como gusanos, picudo negro y bolillera, condujeron al uso de productos específicos y más costosos como son los IGR (reguladores de crecimiento de los insectos), los neonicotinoides, las diamidas. En el caso del control de malezas en lotes sin especies con resistencia a glifosato, el incremento del gasto en la última campaña se dio por el aumento del precio del glifosato. Mientras que en lotes con malezas resistentes, los costos de control presentan una suba superior al 150%".
"En las dos últimas campañas el ingreso obtenido por los productores no alcanzó para compensar el incremento de costos. Porque si bien hubo adecuados niveles de precios, la extrema sequía afectó los rindes. Así, la gran mayoría de los productores acumula dos años con márgenes negativos, a lo que hay que sumar la imposibilidad de la siembra en el invierno de 2013, debido a que no hubo recarga de humedad en el perfil del suelo; para ellos será muy difícil encarar la inversión que requerirá la próxima campaña".
En la campaña pasada, la soja ocupaba un 35% de la superficie agrícola total, pero en el presente ciclo sería del orden del 14%. En la zona agrícola tradicional del NOA, conformada por el sur de Salta, este de Tucumán y oeste de Santiago del Estero, un esquema típico en campo arrendado de 50%, 25% de trigo y 25% de maíz genera una rentabilidad nula con rindes promedio históricos. O sea, se necesitarían rindes excepcionales para lograr una renta aceptable.
Ya en 2012, muchos campos sojeros comenzaron a pasarse a caña de azúcar al contar con mejor perspectiva de crecimiento por mercado y demanda. Y es que la aparición de los biocombustibles con el etanol a la cabeza para cortar naftas, llevó a muchos productores de soja a mirar con buenos ojos la producción de caña de azúcar en sus tierras.
Así, se estima que la cantidad de hectáreas de soja que se pasaron a caña de azúcar fueron más de 25 mil hectáreas. "En primer lugar por la mayor rentabilidad de la caña de azúcar sobre la soja. En los últimos años la caña mostró mejores perspectivas económicas teniendo como principal eje tanto la producción de alimentos como de energía y combustible".
Desde la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres también remarcaron un panorama muy favorable para la caña sobre la soja. "A nivel internacional hay valores bastante interesantes tanto para el azúcar blanco como crudo. Además, está el alcohol, que cuenta con una demanda importante".
"Hay un avance de la caña sobre campos de soja, atraídos por el buen momento del azúcar tanto en el mercado interno como externo. La caña tiene una buena rentabilidad por el precio del azúcar o del alcohol, lo que provoca que por ejemplo, que se esté arrendando en la zona Este donde antes había soja", apuntó.
"El hecho de que la producción azucarera esté en su mejor momento tras años de bajos precios, hace que los productores se sientan de nuevo atraídos a la posibilidad de hacer caña, con la idea de participar en una actividad dispuesta a operar tanto en el mercado de la alimentación como de la energía".

Revista PRODUCCION: Ser sojero o cañero, he ahí la cuestión
 
Revista PRODUCCION: Ser sojero o cañero, he ahí la cuestión
 
Por Fabián Seidán

Portada de la Edición correspondiente a esta nota Esta nota fue publicada en las páginas Nº 20 y 21 de la edición en papel de la revista de Noviembre / Diciembre 2014.
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