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Nov/Dic 2012


Citrus

Malezas resistentes en el cultivo de cítricos en el NOA

Referentes de la producción y la industria citrícola del NOA se reunieron para intercambiar información sobre la presencia de algunas especies de malezas que se comportan como tolerantes y/o resistentes al glifosato. Un primer paso en la dirección de acciones conjuntas, para las que resulta de imprescindible necesidad explorar nuevas alternativas y adoptar modalidades de control que puedan ser compartidas.
La complejidad del problema reside no sólo en las dificultades para vencer la resistencia observada en algunas especies, como Commelina o, especialmente, Echinochloa Colona, a herbicidas de uso habitual como el glifosato, sino a las exigencias en materia de inocuidad, tanto en fruta fresca como en los derivados industriales.
Brindaron su comentario, por parte de la EEAOC, el Dr. Daniel Ploper, Director Técnico, el Ing. Hernán Salas, Coordinador del Programa Citrus y los especialistas Ignacio Olea, Jefe de Malezas de la institución junto a sus colaboradores el Lic. Sebastián Sabaté y el Ing. Francisco Vicinguerra. Participaron también el Ing. Sebastián Beatrisini (Ledesma SA), el Ing. Fausto Folquer (asesor privado), el Ing. Pablo Heredia (SA San Miguel) y la Ing. industrial Noelia Lescano (Citrusvil).

Experiencia de los productores del NOA
El Ing. Sebastián Beatrisini expuso sobre el control de malezas en los citrus, haciendo foco en los problemas planteados por aquellas resistentes y tolerantes al glifosato.
Citó el profesional a Commelina y Echinochloa (única verdaderamente resistente al glifosato) y dio a conocer los resultados de ensayos en quintas cítricas de Jujuy. "Hicimos un estudio de incidencia para saber la fluctuación de las poblaciones de malezas tolerantes y resistentes a lo largo de un año para establecer estrategias de manejo basadas en la rotación de principios activos permitidos por el mercado. La zona citrícola del Noa es subtropical. En Jujuy se trabaja mucho en la parte pedemontana -con condiciones extremas-, por eso las dosis de control son más elevadas que en otras regiones", dijo.
Según Beatrisini, el área de influencia de Ledesma en la citricultura es amplia: "No sólo trabajamos con fincas propias, sino que compramos mucha fruta y asesoramos a productores de la zona. Estamos viendo problemáticas enfocadas de todos los sectores citrícolas de Salta y Jujuy. La rentabilidad es baja y el producto principal del norte es la naranja, tanto para mercado interno como para exportación; el pomelo está en decadencia a nivel mundial. Debemos innovar, ser creativos y buscar alternativas de control más eficientes", ponderó.
Algunas consideraciones que resaltó el profesional para el control de malezas fueron regular el pH del agua antes de dosificar; utilizar secuestrantes de cationes; controlar el estado de pastillas y el equipo y prever las condiciones climáticas considerado tanto la disponibilidad de agua en el cultivo como en las malezas. Señaló asimismo la importancia de tener en cuenta la residualidad, el tiempo de carencia, los LMR permitidos de los principios activos y el orden de mezcla.
A su turno, el Ing. Fausto Folquer (asesor privado) subrayó que si bien las malezas en citrus fueron tratadas exitosamente con glifosato durante muchos años, la actual situación de resistencia en ciertas especies obliga a modificar la estrategia. "Hace tres campañas apareció la Echinochloa, tema que nos preocupa ya que está generalizándose en muchas quintas de Tucumán", señaló el profesional.
Admitió que "debe realizarse un trabajo conjunto entre las instituciones como la EEAOC y los laboratorios para que se registren nuevos herbicidas (por ejemplo graminicidas) en nuestro país, a fin de disponer de más herramientas para manejar esta maleza". En cuanto al manejo de la E. colona, remarcó Folquer que la clave está en tratarla en los estadios iniciales de la invasión para evitar que semille y se disemine.
Otras recomendaciones fueron: el monitoreo de la maleza después de las primeras lluvias para detectar las camadas más importantes; la combinación de herbicidas de distinto modo de acción para prevenir la resistencia y dar mayor vida útil al glifosato. Respecto al control de otras malezas, destacó la utilización de productos como el fluroxipir que ayuda a controlar el complejo de enredaderas que insume gran cantidad de jornales para su control".
En representación de SA San Miguel -que cuenta con fincas citrícolas distribuidas desde Taruca Pampa hasta Aguilares- el Ing. Pablo Heredia trazó un plano sobre la experiencia de esa empresa en el manejo de malezas. "En nuestro caso tenemos problemas muy marcados con Echinochloa y Commelina sp. Ambas proliferan sobre todo en plantaciones nuevas y/o jóvenes, donde hay más posibilidades de crecimiento", remarcó.
Aconsejó atacarlas en los estadios iniciales: "una vez que la maleza está florecida se vuelve muy difícil de controlar", advirtió. En coincidencia con los demás expositores, sostuvo que es primordial efectuar un constante monitoreo y realizar las aplicaciones en el momento oportuno. Además, indicó que: "las restricciones comerciales no nos permiten utilizar ciertas herramientas que sí están disponibles en otros cultivos".

Las investigaciones de la EEAOC y sus recomendaciones
El jefe de la Sección Malezas de la EEAOC, Ing. Ignacio Olea, definió a la resistencia a herbicidas de las malezas como "la capacidad hereditaria natural de algunos biotipos de una población para sobrevivir y reproducirse después de la aplicación de un herbicida que, bajo condiciones normales de uso, controlaba eficazmente a esa población. Las bases para el buen manejo de las malezas son el conocimiento de su biología, los medios de dispersión y las prácticas que favorecen su propagación. Priorizó la necesidad de interiorizarse en la disponibilidad de herbicidas, su eficiencia y buen empleo; y advirtió acerca de la aparición de nuevos biotipos resistentes a glifosato, además de una mayor incidencia de especies que lo toleran. La diversidad en las estrategias de manejo de malezas en las quintas cítricas está limitada por su naturaleza perenne (sin posibilidad de rotación de cultivo); que la rotación de modos de acción de herbicidas en Argentina se halla restringida por el escaso número de herbicidas registrados y disponibles; y que el empleo de herbicidas en cítricos es más complejo que en otros cultivos, debido a las restricciones comerciales (LMR y activos permitidos).
En la misma línea, el biólogo Sebastián Sabaté advirtió que hay que atacar el problema desde el inicio y que la resistencia no se quiebra al incrementar la dosis de herbicida; "todo lo contrario, si se eleva la dosis, en vez de cambiar el ambiente, hago más resistente al enemigo y al próximo año estará más duro y difícil de controlar". "Esta maleza se caracteriza por la facilidad de dispersión, su capacidad de persistencia y la capacidad de competencia. Por eso es importante que, una vez instalada y detectada en el campo, diversifiquemos las acciones para no seguir beneficiándola", sostuvo.
"Esa característica de resistencia puede ser utilizada para entender las procesos bioquímicos básicos de las plantas y los mecanismos fundamentales por los cuales las plantas se defienden de agentes químicos externos. De esa manera pueden desarrollarse nuevos métodos que permitan superarla, e identificar nuevos genes de resistencia para utilizar en cultivos, o permitiendo el uso de herbicidas alternativos", especificó.
Respecto de las implicancias económicas de la resistencia concluyó: "Se pierde simplicidad en el manejo de las malezas, disminuye el rendimiento, aumentan los costos de manejo y surgen dificultades para mantener el sistema de producción y disminuye el valor de las tierras".
Por su parte, el Ing. Francisco Vinciguerra repasó las experiencias efectuadas desde la institución en el manejo de Echinochloa y mostró los resultados de las últimas campañas.
"Una vez que la Sección Maleza determinó que la Echinochloa era resistente al glifosato, se iniciaron diferentes ensayos con herbicidas alternativos, como por ejemplo los de tipo quemante, con el fin de brindar una solución inmediata debido a la alta infestación en las quintas cítricas del NOA", contó.
"Posteriormente, se empezaron a utilizar viejos herbicidas residuales -como es el caso del diuron que resultó muy exitoso- y diferentes herbicidas graminicidas muy efectivos (no registrados todavía para este cultivo), pero que deben aplicarse con cuidado porque si la maleza supera los 20 ó 25 centímetros de altura la eficacia disminuye", agregó.
Destacó la importancia de realizar un manejo cultural apropiado para evitar que la maleza se introduzca en las quintas. "Es fundamental impedir que las plantas presentes en la trocha lleguen a producir semillas. Se debe realizar limpieza de cortinas rompevientos, caminos, canales y desagües; asímismo se debe cuidar la calidad de las aplicaciones de herbicidas", especificó.
Para finalizar, el especialista sintetizó los pasos para una estrategia efectiva en el manejo de esa maleza. Recomendó cuidar los lotes "limpios" aplicando las medidas preventivas.
Destacó que: "la mezcla de diuron con glifosato + 2,4-D, resultó eficiente en el control de esa comunidad ´compleja de malezas´" y recalcó, además, que el momento de aplicación del diuron debe relacionarse con la humedad del suelo. Por último, aconsejó utilizar "herbicidas quemantes solo o en mezcla con diuron)".

Residuos de herbicidas: su impacto en la comercialización
Uno de los temas que más preocupa al sector citrícola, es que la elección de los agroquímicos necesarios para el control de las malezas sea la adecuada para garantizar la eficacia en el control y la inocuidad en la fruta y sus derivados para una óptima comercialización. Los productos fitosanitarios a emplear no solo deben estar registrados en el país de aplicación sino que su uso debe estar justificado en la etiqueta o recomendación comercial (Normas Global GAP) y autorizados en aquellos donde se encuentran los potenciales compradores de productos frescos o derivados. Para profundizar en ese aspecto, la Ing. Ind. Noelia Lescano expuso sobre los residuos de herbicidas y su impacto en la comercialización.
Remarcó que: "a la hora de elegir productos hay que tener en cuenta el mercado: si es el interno, se regirá solo con la legislación local; si la intención es exportarse se deberán considerar las restricciones existentes en los países compradores y notificar a los productores. Antes de recibir la fruta de los productores realizamos diferentes tipos de análisis para determinar los residuos de pesticidas en fruta fresca y también en aceite esencial.
Como comercializadores, debemos asegurarnos de que en ningún caso los niveles de residuos de pesticidas autorizados encontrados superen el límite máximo de residuos (LMR) establecido por las diferentes normativas (Códex, UE y EEUU) y que por supuesto, no existan ni trazas de aquellos no permitidos". "Existen casos en los cuales se presentan controversias o discusiones sobre algunos productos que si bien están autorizados, si el cliente no los acepta no podemos comercializar", explicó Lescano. Tal es el caso del diuron, cuyo LMR está en observación para reducirlo a 0,01 ppm (10 veces menos de lo establecido por EU y 50 veces menos de lo permitido por US) lo cual dificultaría seriamente su uso.


Portada de la Edición correspondiente a esta nota Esta nota fue publicada en las páginas Nº 58 y 59 de la edición en papel de la revista de Noviembre / Diciembre 2012.
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