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Nov/Dic 2009


Opinión

De cada 10 toneladas de granos, 6 son de soja

Entrevista: Gustavo López

Revista PRODUCCION: De cada 10 toneladas de granos, 6 son de soja
Gustavo López
 

El consultor y especialista en producciones agrícolas, Gustavo López, aseguró que la producción granaria de este año no será superior a los 82 millones de toneladas. A la vez, estimó que las exportaciones para el mismo ciclo 2009/10 ascenderían a 60,9 millones de toneladas, de modo que el ingreso en divisas rondaría los 23.500 millones de dólares. Según dijo el analista, se cosecharán entonces 14 millones de toneladas de granos menos que en la campaña 2007/08.
Pese a que aún falta sembrar la mayor parte de los cultivos de esta campaña, algunos análisis de los más reconocidos del sector, empiezan a arrojar datos respecto de la cosecha de granos 2009/2010, así como de las exportaciones y cifras que movilizará.
Gustavo López, de la prestigiosa revista Márgenes Agropecuarios, estuvo en Tucumán y en diálogo con Revista PRODUCCION, comentó que para la campaña 2009/10, que terminará de cosecharse el próximo otoño, la producción de granos llegará a 82 millones de toneladas, una cifra un 15% inferior a la de la campaña 2007-2008, es decir, la última que hubo sin la incidencia de la pelea entre el Gobierno y el campo y sin los costos que pagó por la brutal sequía que azotó al país el año pasado. En 2007-2008 se produjeron alrededor de 96 millones de toneladas de granos, en tanto, en el ciclo 2008-2009, se cosecharon entre 65 y 63 millones de toneladas. De ese total, López especificó que la soja representó 6 de cada 10 toneladas. Según López, 51,5 millones de toneladas de soja se cosechará en la próxima campaña.
En cuanto a las exportaciones de granos y derivados, López prevé que se despachen al exterior 60,9 millones de toneladas, que representarán divisas por alrededor de 23.500 millones de dólares.
El especialista planteó la situación del campo argentino de acuerdo a lo que pasó en los últimos años, básicamente cómo venía creciendo en materia de producción (años 2007 y 2008) y luego la caída debido a la implicancia de las políticas cerradas desde el punto de vista oficial y obviamente todo eso sumado a la sequía de 2008-2009, que llevó de una producción de casi 97 millones de toneladas a casi 71 millones.
Para López, esa situación luego tiende a revertirse en este ciclo (2009-2010), que se está iniciado ahora, pero básicamente a partir de una fuerte presencia de oleaginosas, principalmente de soja en el campo argentino. "Estamos perdiendo participación clara en materia de trigo y granos forrajeros; solo queda la soja que ya implica entre un 65 y 70 por ciento del área sembrada. Y eso nos preocupa sobre todo porque en las proyecciones que solíamos hacer a mediados de esta década, que era buscando un mix productivo, que sea sustentable en el tiempo. Esto quiere decir que haya más cereales, y más forrajes, como para evitar un deterioro de los recursos naturales, del suelo básicamente, dar una posibilidad de permanente rotación y equilibrio en materia ecológica. Esto lo estamos perdiendo por un motivo de rentabilidad y además por políticas que no son las más indicadas para el momento, porque además de tener altas cargas fiscales como los famosos derechos de exportación, se siguen manteniendo altos derechos en el caso de trigo y de maíz, lo cual desincentiva la siembra de los productores".
Por otra parte, dijo que el Gobierno anunció medidas de eliminación de retenciones, pero éstas fueron bastante ambiguas, no se conoce la letra chica, y como si fuera poco, no se sabe quienes están involucrados, quienes entran y quienes no. Son esquemas de compensaciones que uno no sabe como se irá dando en el tiempo. En definitiva, la gran expectativa que se da a futuro, nos dice que nosotros podemos crecer y hacerlo fuertemente, pero no tenemos una política integral que permita un esquema íntegro de crecimiento, no sólo para las producciones de la Pampa Húmeda, sino también para las economías regionales, en particular lo que es el NOA donde se podrían incorporar más áreas de cultivos y más producciones, no solo soja.
López fue tajante a la hora de hablar de rentabilidad en las distintas producciones agropecuarias. "Lo que vemos es que la orientación hacia la soja está llevando, a pesar de lo que se plantea desde las esferas oficiales, a orientar la siembra hacia la sojización. Sigue siendo éste el producto más rentable, incluso con la carga fiscal exorbitantemente alta que le aplica el gobierno. Incluso con derechos de exportación tan altos como los que tiene del 35 por ciento de retención . Lo que significa que de cada tres barcos de soja del productor, uno de ellos va directamente al fisco, con lo cual hay una carga bastante importante. Al mismo tiempo, es un cultivo especulativamente económico para la siembra, y en términos relativos con otros cultivos, caso del maíz u otro más sofisticado, o sea, comparado con el maíz o el trigo, la soja tiene un nivel de costo bastante más bajo y con un nivel de costo más bajo, eso implica que se siga haciendo soja fuertemente sobre todo en las regiones alejadas de los puertos".
El analista agregó que hay dos conceptos bastante elocuentes sobre la sojización: Una caída fuerte en la cantidad de productores. Si uno compara el Censo Agropecuario de 2001 a esta parte, hay 60 mil productores menos de granos, con lo cual queda demostrado que la rentabilidad bajó o bien, se mantuvo en los niveles de producción a gran escala. Y el segundo concepto es el avance de la soja sobre otras producciones, esto muestra que es actualmente más rentable hacer soja que maíz, girasol o ganadería.
Sobre las medidas que el Gobierno debería tomar para que haya un equilibrio en la producción agropecuaria, López precisó que básicamente habría que tocar las cargas fiscales, sacar o eliminar progresivamente parte de los derechos de exportación pero en forma taxativa y no a través de compensaciones.
"Por otra parte, existe todo un andamiaje de control comercial que es muy nocivo para lo que es la formación de los precios que, en definitiva se traduce con un mayor incremento en el diferencial entre los precios de exportación y los precios al productor; diferencial que en definitiva termina siendo, en parte, para el consumidor, pero también en parte para toda la cadena comercial, inclusive para los países competidores nuestros, que hace que se evite un ingreso fundamental para el productor que le daría un nivel más alto de rentabilidad y que llegaría a beneficiar también al Estado, con un ingreso más alto en materia de carga fiscal. Hay que recordar que hace 2 años, cuando teníamos buenos precios internacionales y buen nivel de producción, los ingresos llegaban a casi el equivalente de un 50 por ciento de las exportaciones totales de la Argentina, incluso con derechos de exportación altos. Por eso digo que podría haber una política integral más coherente que permita, aún bajo el concepto de generación de recursos fiscales, ir creciendo permanentemente. Pero hoy la torta se reduce más, hay más presión y, en definitiva, perdemos todos".
En materia de exportación y perspectivas comerciales internacionales, López apuntó que los precios internacionales hoy no están en su mejor momento, pero tampoco en el peor. "Son precios relativamente interesantes. El punto es cuál será el incentivo final al productor. Estamos en plena etapa de siembra en algunos productos, en otros ya perdimos el tren, el trigo por ejemplo ya se fue y tuvimos el área más baja de los últimos 100 años. El maíz también se está yendo y no se hizo nada, esto hace que nos concentremos en un sólo cultivo lo que implica a la larga el deterioro del suelo".
"Al 2009 lo tenemos jugado, pero el 2010, en el mejor de los casos, instalado un esquema de un clima benigno, implicaría lluvias normales -no como el año pasado- no nos va a dar más de 82 millones de toneladas y las perspectivas que teníamos de los 100 millones de esta época se aleja cada vez más. Y lo que teníamos pensado para mediados de la otra década de 120 millones, quedó más lejos aún. Con lo cual se puede decir que este ciclo está perdido y recién el próximo podrá mejorar si hay alguna posibilidad de cambio y se corrigen rápidamente algunos de estos errores".
Sobre la ganadería, opinó que se pierden cada vez más áreas de producción porque el Estado no tiene una política clara para el sector.
"Se puede ver que hasta 2008 se había expandido mucho el área ganadera y ahora volvemos a perder terreno. Se puede llegar a la conclusión de que hay una sub-utilización de tierra y esto es realmente malo porque ahora se cambió a productos más orgánicos y empujado gran parte de la ganadería hacia zonas extra-productoras como el NOA y NEA. Todo indica que a futuro, o a corto plazo, la ganadería vacuna se va a expandir a zonas extra-pampeanas porque en la Pampa se hará mucho más agricultura. Hoy estamos en una etapa de retroceso, en el próximo ciclo veremos la disminución de tambos y de zonas de cría e inverne, con liquidación de vientres, de terneros. Hay que ser sinceros, lejos de ser alarmistas, estamos en una etapa de contracción del sistema productivo en un solo producto".



De acuerdo a un documento que elaboró Gustavo López, el complejo sojero tuvo una utilidad para la industrialización de 28 dólares por tonelada, mientras que la media histórica no supera los 15 dólares. Para la exportación, las cifras son similares: la última campaña fue 4 veces mayor, con 16 dólares por tonelada, un dinero mucho más jugoso que los 4 dólares que marcan las estadísticas de promedio. Por eso, en épocas de "granos flacos", con una cosecha que fue un 35 por ciento menor a la del año pasado, los integrantes del complejo sojero cambiaron de estrategia no sólo para subsistir, como ocurre en otros sectores económicos, sino para sacar mayores réditos. También para el Estado fue bueno ya que le ingresó una cantidad de dólares que -según presumían a principios de año- iba a ser considerablemente menor.
El nivel de divisas que liquidaron las aceiteras alcanzó desde el 2 de enero hasta el 3 de julio los 9,8 mil millones dólares, una cifra inferior al mismo lapso de 2008 cuando llegó a los 12 mil millones, pero superior a 2007, cuando rozó los 8 mil millones de dólares.
El buen caudal de dinero que maneja el sector se debe a que Argentina es el tercer exportador de soja en el mundo, detrás de Estados Unidos y Brasil.

Por Fabián Seidán

Esta nota fue publicada en las páginas Nº 24 y 25 de la edición en papel de la revista de Noviembre / Diciembre 2009.







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