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Informe Técnico
Regresar al Sumario Noviembre / Diciembre 2010

Estrategias de inoculación en soja

Los resultados de las investigaciones experimentales a campo en el cultivo de soja nos lleva a aconsejar las mejores estrategias, finalidad que debe culminar con un óptimo resultado en el rendimiento.
La idea principal consiste en prestar atención a las pequeñas variantes que se pueden hacer dentro de un mismo manejo, cuestión que se puede transformar en varios quintales más de rendimiento por hectárea. Por ejemplo: ¿inoculamos al momento de la siembra o con algunos días de anticipación?... ¿hasta cuánto tiempo?... ¿qué curasemillas usamos?... ¿qué concentración?. Estas preguntas son básicas porque el cultivo de soja es altamente dependiente del Bradyrhizobim japonicum, microorganismo delicado y encargado de fijar altas dosis de nitrógeno cuando vive en simbiosis con la raíz de la planta. La relación bacterias-terápicos para semillas no es muy buena, razón por la cual debe ser cuidadosamente estudiada. Entonces, el ambiente que rodea a la semilla debe ser lo más amigable posible ya que ésta es la portadora del terápico y del Bradyrizobium. Los factores más importantes que inciden sobre esta bacteria son: 1.- compatibilidad con el curasemillas (calidad y concentración); 2.- momento de aplicación: a la siembra o con anticipación; 3.- tiempo de contacto entre tipos de inoculantes y terápicos (líquido-líquido, sólido-líquido).Consideramos para este caso, que los factores inherentes al suelo no son una limitante para un buen desempeño del cultivo en cuanto a humedad y nutrientes, por lo menos desde el arranque.
Respecto al punto 1.- como criterio general, sabemos que todos los terápicos para semillas tienen algún grado de toxicidad sobre el Bradyrhizobium, por esta razón debe elegirse el de menor efecto. Esto está íntimamente ligado a la concentración de uso. Uno de los más difundidos es Tiram más Carbendazim (de contacto y sistémico). Se conoce que altas concentraciones del 30% o más de cada uno de ellos, o sumados como se acostumbra usar, hacen más daño e inversamente. A su vez también se agregan a las semillas algún otro terápico para el combate de gusanos, picudos, vaquitas y otros. Esto hace que el combo protector de las semillas no sea solo protector sino un poco más tóxico no sólo para el Bradyrizobium sino también para las semillas en sus primeros estadios de germinación. El aumento de la densidad de siembra se corresponde con estos criterios, entre otros, ya que todas las semillas no llegaran a ser plantas. No es lo mismo usar Tiram al 30% más Carbendazim al 15% que usarlos al 12% más 12%. No por mucho agregar se va a tener mayor efecto protector, es más bien a la inversa. Como norma, se puede aconsejar que si se usa una semilla limpia y calificada, la práctica de inocular se verá favorecida con el uso de una baja concentración de curasemillas sin correr mayores riesgos de pérdida de plántulas.
El punto 2.- no es menos importante: "momento de aplicación". Hay dos alternativas, a la siembra o con días de aticipación a la siembra. El productor se verá claramente favorecido si puede curar e inocular las semillas algunos días previos a la siembra. Aquí la recomendación es: curar primero, dejar secar 2 ó 3 horas y luego inocular, también se puede hacer esta operación en el mismo momento, mezclando curasemillas e inoculante pero aumentando la dosis de inoculante un 10% por prevención. Las semillas curadas e inoculadas pueden ser almacenadas en lugar fresco y aireado hasta 15 días antes de la siembra. Esta forma de procedimiento es aconsejada para inoculantes sólidos con base delomitica o turbas, las partículas de estos soportes encierran a las bacterias de Bradyrizobium impidiendo un contacto directo con el curasemillas. Para el caso de uso de inoculantes totalmente líquidos se recomienda que la inoculación se haga al momento de la siembra, si se mezcla a su vez con algún curasemillas se deberá aumentar un 20% la dosis de inoculante para prevenir pérdida de rizobios por contacto entre dos fases líquidas, hay mayor exposición con el terápico. No se aconseja hacer inoculación anticipada con este tipo de productos.
En ningún caso conviene guardar las suspensiones ya mezcladas de curasemillas más inoculante en envases para aplicar luego de algún tiempo. La vida del Bradyrizobium es prácticamente nula a las 24 hs. en esas condiciones.
Las operaciones son: mezcla de inoculante más curasemillas luego se inocula con la suspensión las semillas, finalmente se siembra o se guarda la semilla inoculada en lugar apropiado.
El punto 3.- "tiempo de contacto entre el curasemillas y el inoculante". Se sabe que por cada hora de contacto entre ambos hay una disminución de la viabilidad del Bradyrizobium del 10%, por eso el curado y la inoculación debe ser rápida. Una vez que la semilla recibió la mezcla, a las 2 hs. aproximadamente se seca y desaparece el peligro, la bacteria se encuentra en estado de vida latente. Los inoculantes más seguros son los que vienen sobre soportes sólidos, más aún, algunos de ellos vienen con adherente incorporado por lo que se adhieren las particulas a las semillas protegiendo aún más al Bradyrhizobium.
Antes de comunicar resultados de investigacione sobre el tema, habría que reflexionar sobre los siguientes comentarios: "Los terápicos agregados al cultivo son paliativos, quizás preventivos, pero no eliminan el problema". Todos los años hay que aplicar una batería importante de agroquímicos no sólo a las semillas sino a estadios de desarrollo del cultivo. "El avance tecnológico estaría en la desaparición del problema o bien en una disminución aceptable". Pero aparecen nuevos y más fuertes agroquímicos y ésto es un índice de derrota. Más agroquímicos, más densidad de semillas por hectárea, iguales rendimientos. La ecuación no cierra, hay fragilidad en algunos puntos de la tecnología, lo que sugiere la modificación de conceptos. Pensando un poco y sabiendo que el suelo es el soporte de perpetuación de los microorganismos, sería más lógico poblar el mismo con estos vivientes útiles para la agricultura, la competencia por nutrientes y por espacio, erradicará en el corto plazo, enfermedades crónicas de los cultivos o bien aquellas oportunistas que se desarrollan según condiciones del  ambiente, tal el caso del hongo que provoca el ojo de rana. La herramienta que cumple con este concepto es la Biofertilización: salud para el suelo y el bolsillo.
Se muestran resultados de dos trabajos a campo, en dos campañas consecutivas, donde se reflejan en alguna medida las estrategias a tener en cuenta:
•1.- Campaña 2007/2008: "Estrategias de inoculación en soja de primera", G. Ferrari y L. Couretot. Area de desarrollo rural INTA E.E.A. Pergamino.
Conclusión: se determinaron diferencias significativas en los rendimientos para los
tratamientos preinoculados 7 días antes de la siembra. Los tratamientos que llevan funguicidas deprimieron el rendimiento aunque todos fueron mayores que el testigo.
•2.- Campaña 2008/2009: "Inoculación con Bradyrizobium y micorrizas a la siembra o con anticipación y uso de funguicida curasemillas", G. Ferraris, L. Couretot. Proyecto regional agrícola. INTA E.E.A. Pergamino.
Conclusión: el mejor tratamiento corresponde al preinoculado con 7 días de anticipación sin uso de funguicida-curasemilla. El ensayo fue afectado por sequía lo que restringió la expresión del cultivo. La situación de stress hídrico ha sido un evento que corrobora la mejor performance del cultivo cuando se inocula con micorrizas. La aplicación de funguicida-curasemilla deprimió el rendimiento aunque fue considerablemente superior al testigo.
Como se observa en los dos ensayos realizados, los funguicidas y/o curasemillas afectaron el rendimiento aunque fueron mayores que los testigos. Estos fueron casos donde las concentraciones y sumatoria de curasemillas-funguicida
afectaron el rendimiento. Finalmente se deduce que debe ajustarse debidamente la aplicación de terápicos en la semilla como norma para tener protección sin afectar el rendimiento.

Revista PRODUCCION: Estrategias de inoculación en soja
 
Revista PRODUCCION: Estrategias de inoculación en soja
 
Por Ing.Agr. Gabriel Frontera
Profesor en Microbiologia Agrícola
ing.agr.frontera1991@hotmail.com
Gentileza: Crinigan

Portada de la Edición correspondiente a esta nota Esta nota fue publicada en las páginas Nº 60 y 61 de la edición en papel de la revista de Noviembre / Diciembre 2010.
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