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May/Jun 2010


Ganadería

El nuevo escenario del sector ganadero argentino

Entrevista: Felipe Goizueta

Al cerrarse las exportaciones, se deprimieron los precios de la hacienda y los productores comenzaron a perder rentabilidad. Muchos empezaron a liquidar vientres, la cadena de producción se resintió y bajó su productividad. Los stocks cada vez son menores y la faena de madres sigue siendo una constante, el precio de la carne continúa en ascenso, mientras se mantienen las limitaciones para exportar los cortes más caros.

Revista PRODUCCION: El nuevo escenario del sector ganadero argentino
 

El sector ganadero nacional vive un momento muy particular con stocks cada vez menores, faena constante de madres, restricciones en las exportaciones de los cortes más caros, y precios de la carne que están en permanente ascenso. Todo esto hace que el argentino vuelva a mirar hacia el campo, más precisamente al productor ganadero, en busca de una respuesta a la situación que llevó a que en menos de 12 meses cayera el consumo de 75 a menos de 58 kilos de carne roja por habitante, y que para poder comer un buen "asadito" se deba pagar alrededor de 25 a 30 pesos el kilo de costilla especial.
En ese contexto, el productor no mira al costado, sino que enfrenta la situación y antes de decir: "Se los dije..." prefiere buscar una solución al problema para que comer carne de novillo en la Argentina no sea un lujo de pocos.
Revista Producción dialogó con Felipe Goizueta, productor ganadero y dirigente de la Sociedad Rural de Tucumán. En la oportunidad, el ruralista reconoció que la producción ganadera del país pasa por una gran incertidumbre, con niveles de stocks cada vez más bajos y una peligrosa faena de "vientres" que hace peligrar a la "fabrica de terneros".

¿A qué atribuye que el precio de la carne haya subido tanto en los últimos meses?
Al bajo nivel de stock de novillos y terneros. En los últimos años se perdieron casi 7 millones de cabezas, lo que repercute en la ley de la oferta y la demanda ya que al bajar la oferta en el mercado de carnes, los precios tienen que subir. Mire, en el país hay menos vacas, entonces por más que haya controles y se lancen políticas de precios desde el Gobierno nacional, nada se puede hacer, ya que el producto es escaso y por ende, su precio mayor. A todo hay que sumar las restricciones para poder exportar los cortes que no se consumen en el país y que afuera tienen buenos precios, y que sirven para compensar lo que el ganadero vino perdiendo en los últimos años por sequías, inundaciones y políticas gubernamentales desacertadas para el productor.


El menor nivel de stock ¿se debe a que muchos ganaderos dejaron la actividad?
Si bien muchos productores ganaderos se vieron empujados a dejar la actividad por falta de rentabilidad, ya que en los últimos años no solo debió enfrentarse a un Gobierno "sordo" sino que también las inclemencias climáticas jugaron en contra: sequías prolongadas, inundaciones en la zona del Delta; todo eso hizo que el productor ganadero empezara a pensar en realizar otro tipo de actividad agropecuaria y abandonara sus rodeos, y así de a poco, fue disminuyendo la oferta vacuna en el mercado local. Muchos se volcaron a la soja.

¿Cómo vive el ganadero esta situación?
El productor sigue esperanzado. Y el hecho de que el mundo -a pesar de las distintas crisis- mantiene su postura demandante de carne (demanda de proteínas animales), hace pensar que hay futuro para el sector. Existe afuera un nuevo panorama para la ganadería y nosotros somos eficientes como para ganar y recuperar mercados. Tenemos una excelente genética, que se adapta a las distintas regiones productivas del país, excelentes pasturas, sorgos y maíces de alto valor nutritivo y las herramientas técnicas necesarias para trabajarla. Solo hacen falta políticas acordes a la circunstancia.

El precio que se paga hoy por el kilo vivo de novillo, ¿es bueno?
En estos momentos el precio del ganado en pie es compensatorio. Hoy tenemos un novillo liviano de 7,40 pesos el kilo vivo, que es un precio bueno, si se quiere; o el de los terneros, que va desde los 6,50 pesos. También es bueno. Y esto se da no por un capricho del productor, sino por lo que le dije, sobre el hecho de que tenemos 7 millones de cabeza de ganado menos en el país. Eso hace que en estos momentos los precios del ganado en pie sean más altos y que se refleje en las carnicerías y en los bolsillos de la gente. Creo que los precios que se manejan hoy son razonables. Y creo también que es necesario sacar las compensaciones a los Feed-lots y darle una compensación a la venta de novillos pesados. Aquí hay que convencerse de que se deben dar kilos al ganado, trabajar en un plan estructurado en el tiempo. Se debe aumentar el peso del animal con un plan para que la cadena no se resienta, porque cuando se aumenta el precio de faena, hay menos oferta y eso repercute en el mercado y en las carnicerías.

¿Cómo es eso?
O sea, tenemos que convencernos de que hay que faenar novillos de 380 a 400 kilos en macho y en los 350 kilos a las hembras, como se hace en los Estados Unidos o Australia. En el único país donde se faenan animales livianos de 280 kilos es en el nuestro, cuando en otros países es el momento en que entran en Feed-lots. Acá eso tiene que terminar y se logrará con un plan serio de ganadería y carne.

Llevar al matadero a animales de bajo peso es un verdadero problema para el sector...
Y sí, porque por suerte tenemos la tecnología, la técnica y los pastizales naturales y artificiales para la formulación de las distintas dietas, de acuerdo al peso del animal. Aquí, en nuestro país el problema es la recría. Mire usted; a los 6 meses, el animal pesa 180 kilos, después viene el período de recría que es de un año, con una dieta distinta, donde se la lleva a un campo especial y así después entrar a un engorde a pasto (alimentación estratégica).

¿Cómo es eso de que se perdieron 7 millones de cabezas en el país?
Y se perdieron 7 millones de cabezas de ganado por un desaliento del productor a lo que se sumó el factor climático adverso. Tuvimos una sequía muy importante en la zona productora, e inundaciones en las islas donde hay 2,5 millones de cabezas. A todo eso hay que sumar la gran matanza de hembras, lo que ha repercutido negativamente en el sector. Por eso digo que acá habrá que acostumbrase a cortes caros en las carnicerías, situación que se palpará fielmente en una baja en el consumo que hoy está alrededor de 57 kilos por habitantes por año. Y creo que va a haber menos carne (52 kilos per capita de consumo), porque el stock ganadero que tenemos hoy no nos permite seguir comiendo los 75 ni los 57 kilos. Habrá que producir más carne sustituta.

¿Cómo se sale de esta baja del consumo de carne roja?
Si nosotros nos sentamos a estructurar un plan, fuera de la política partidaria, se puede hacer un plan serio de ganadería y carnes, con incentivos a la cría y a la producción de animales pesados. Así, dentro de 4 años se podrá reponer toda la ganadería nacional para volver a ser lo que fuimos. No ya al engorde al pasto sino al Feed-lots, que es algo que llegó para quedarse.

¿Por qué se comenzaron a rematar los vientres?
El criador, cuando estaba en plena sequía, comenzó a vender sus vientres a 200 pesos, un valor exagerado de barato, y hoy un vientre vale 4 pesos el kilogramo. El productor hoy lo piensa y vende ese vientre para sacar 1.800 pesos por animal. O sea que en vez de ir a reproducción, el animal va a carne. Por supuesto, es un productor que se quedó sin recursos y trata de recuperar algo de todo lo que ha perdido. Muchas vaquillonas se van al consumo estando preñadas, porque el precio compensa todas las obligaciones del productor. Es una de las razones por la cual hoy se producen menos terneros.

¿El Gobierno entiende lo que pasa?
Mire, se lanzó un Plan Ganadero, y no se consultó a ninguna institución del sector rural; de la noche a la mañana salió un plan, el cual son todos enunciados y expresiones de deseo destinados al pequeño productor. Pero no tiene especificaciones, como por ejemplo si hay créditos, cómo se va a devolver la plata, si se va a incentivar al pequeño productor para que haga pasto y mejore genéticamente su rodeo. Yo aplaudo que se ayude al productor pequeño, pero eso no soluciona el gran problema que tiene la ganadería, que necesita un plan abarcativo para todos y se tome según la escala de producción. Porque hay que ayudar al pequeño, pero eso no soluciona el problema de fondo de la ganadería del país.

¿Cómo analiza el tema de las restricciones a las exportaciones?
Es poco claro lo que pasa con las restricciones a exportaciones. Lo que puedo decir es que ya sabemos que fijar precios y restringir exportaciones, no resuelve el problema de la ganadería. Las exportaciones continúan cerradas y si seguimos improvisando y no establecemos un plan ganadero, vamos a perder la confianza de nuestros compradores. Con este año tendremos de aquí en adelante, tres años malos para la ganadería y por eso hay que sentarse a trabajar para encontrar soluciones a la falta de hacienda.

En el país hay muchos que dejaron la ganadería hasta en la zona núcleo, donde hay buenas precipitaciones y buenos suelos, y se dedicaron a la agricultura (hacen soja). En el Este de Tucumán, prácticamente no hay vacas, todo fue reemplazado por soja y maíz. En el departamento de Burruyacu había mucha hacienda y ahora cada vez hay menos. La ganadería se retiró a zonas marginales.


Ganadería, carnicerías e inflación

Los principales cortes vacunos se encarecieron casi un 20% y es muy probable que continúen los ajustes. La escasa oferta de ganado es el principal factor que explica las alzas, según afirmaron los productores. En los últimos 60 días el precio de la carne vacuna subió dos veces: entre un 20% y un 40%, ajustes que provocaron importantes bajas en el consumo. Por ejemplo, el nuevo precio del filete, que se conseguía a $ 33,99 ahora cuesta $ 38 en las carnicerías de primera línea, y en carnicerías de segunda categoría los precios cuestan alrededor de $ 27.
Según los productores, los aumentos en las góndolas son superiores a los que se hicieron sobre la compra de carne en pie, mientras que los carniceros se defienden aduciendo que las subas en mostrador son mayores porque tienen una fuerte presión impositiva para poder mantener sus comercios.
En este contexto, los carniceros reconocen que registraron una caída en sus ventas ya que el público opta por otras carnes, como el pollo que mantiene su precio alrededor de los $ 9 el kilo.
Para el productor Felipe Goizueta es factible que la tendencia de la suba en los precios de la carne se mantenga porque falta hacienda y la oferta es cada vez menor. Se estima que la suba se detendría en la segunda mitad del año, cuando la hacienda registre un aumento importante en las cabezas de novillo.


Un plan poco feliz

El Plan Federal del Bicentenario de Ganados y Carnes no da respuestas al sector ya que es un compendio de generalidades sin precisiones claras y concretas. El Ministerio de Agricultura creó el Plan de Ganados y Carnes "para abastecer adecuadamente al mercado interno y externo, en calidad como en cantidad, mejorando la eficiencia productiva, los sistemas comerciales y la competitividad del negocio de productos y subproductos", según lo estableció la Resolución 24/2010. Sin embargo, no cuenta con precisiones concretas ni da respuesta a la coyuntura a la cría, recría y engorde del ganado. No está claro a qué segmento ganadero se prioriza, quién es el sujeto de la política y cuál es el recurso para financiarlo.
Nada de eso está en este plan. Lo peor es que el productor ni sus entidades fueron consultados para realizar aportes sobre el plan lanzado.

Revista PRODUCCION: El nuevo escenario del sector ganadero argentino
 
Por Fabián Seidán

Portada de la Edición correspondiente a esta nota Esta nota fue publicada en las páginas Nº 24, 25 y 26 de la edición en papel de la revista de Mayo / Junio 2010.
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