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 Opinión
Regresar al Sumario Marzo / Abril 2009

El futuro está dibujado en el presente

El especialista en temas internacionales Felipe De la Balze, se refirió a la crisis mundial. Destacó la importancia de hacer una correcta lectura de la actualidad para prepararse mejor para lo que viene. Destacó la importancia del agro para el país y sugiere al Gobierno no "aislarse" y cometer errores que "ya pagamos caro".

Revista PRODUCCION: El futuro está dibujado en el presente
Felipe de la Balze
 

En la búsqueda de respuestas a los interrogantes que surgen del panorama internacional a partir de la crisis, la asunción de Barack Obama y la repercusión de todo esto en Argentina, entrevistamos a Felipe de la Balze, secretario general del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (Cari) con una vasta experiencia académica y empresaria; además de productor agropecuario.
El arranque fue contundente: "Lo inteligente no es ver el futuro, porque nadie es capaz de verlo, sino seríamos astrólogos. Lo importante es leer bien el presente y pocos lo hacen". Según De la Balze nos enfrentamos a un futuro incierto, con mucha ansiedad y, por lo tanto, se escucha a aquellos que "adivinan el futuro" (sic) cuando, en realidad, lo fundamental para el sector agropecuario es diagnosticar acertadamente lo que está pasando hoy.
"Hablemos de lo que está pasando en el mundo con el sector agropecuario -se entusiasma-. Lo primero que debemos apuntar es reconocer que en el mundo la demanda de alimentos está creciendo y seguirá creciendo. Eso es muy importante porque a pesar de la crisis financiera internacional, la demanda continúa. La globalización está produciendo un enriquecimiento de los países pobres y crecen los volúmenes de consumo de alimentos. Esto no desaparece con la crisis financiera. Es una situación que continuará por lo menos 20 años".
Además, para el Secretario del Cari, lo que hay que analizar son las consecuencias ante esta creciente demanda. "Primero suben los precios -afirma De la Balze- y ante este encarecimiento no hay que olvidar que el sector de los alimentos es de baja elasticidad".
Una respuesta al problema, según De la Balze, es aquella que razona: faltan alimentos, hay hambre en el mundo, transformémonos en proteccionistas, demos subsidios y asegurémonos de que los chicos del África reciban el mínimo de calorías diarias para comer. Está bien pensado, pero poco tiene que ver con la certeza de que en el futuro va haber producción disponible suficiente. "Es como si dijéramos -explica De la Balze- que todos los habitantes del mundo deben tener un automóvil y no vamos a parar hasta conseguirlo. Es muy lindo pero por ahora resulta una meta imposible".

Mala experiencia aislados del mundo
"Argentina tiene una historia fallida en las respuestas que ha dado ante situaciones de crisis. Repasemos -propone De la Balze-: en 1947, finalizada ya la guerra, se creó el Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles (Gatt según su sigla en inglés). Participaron casi 30 países importantes en el comercio internacional entre los que estaban EE.UU., Canadá, Australia, 7 u 8 países latinoamericanos y otros tantos europeos. El único país que en aquella reunión de La Habana no aceptó sumarse al Gatt fue la Argentina. Recién durante el gobierno de (Arturo) Frondizi nos integramos.
En esa reunión la mayoría de los países aceptaron que gradualmente se liberaría el comercio mundial. Se firmó un acuerdo marco comprometiéndose todos a ir diluyendo de a poco el gigantesco proteccionismo que existía a escala mundial. En seis meses se haría una nueva reunión para ir implementando un plan de liberalización. Sin embargo, la Argentina no aceptó esta postura. Llevó un discurso donde afirmaba que la liberalización del comercio mundial era un plan nefasto del mundo anglosajón para debilitarnos y que el futuro eran los acuerdos bilaterales de país a país. ¿Qué pasó seis meses después?. En la primera reunión del Gatt se decidió liberar todo el comercio mundial y se excluyó a la agricultura".
La consecuencia fue que la Argentina quedó casi al margen del comercio mundial y perdió también, por su política de aislamiento, su fantástico tercer lugar en el comercio mundial de granos que ostentaba entonces. Por esa errada postura, no se pudo crecer en la producción en la medida que sí hubiéramos podido y recién el gobierno de Frondizi integró formalmente a la Argentina al comercio mundial. Otro ejemplo histórico que conviene recordar, en dirección a lo expuesto, es lo que pasó con el lino. "Argentina era un fuerte productor de lino -recuerda De la Balze-. Perón decidió, aislado del mundo y aprovechando su gran producción, subir el precio del lino brutalmente. ¿Qué pasó?. El salto tecnológico hizo que sustitutos en aceites vegetales desplazaran al producto del mercado y hoy la producción y el valor del lino son irrisorios". Con estos dos ejemplos, el experto pone sobre el tapete decisiones basadas en el individualismo y el aislamiento, que puede que hayamos festejado en su momento, pero que nos sacaron de escena en el reparto mundial del comercio. Por eso, para el Secretario del Cari, es muy importante que se lea bien el presente. Que no se haga oportunismo ante el seguro crecimiento de la demanda de granos. Para De la Balze, "el crecimiento en la demanda mundial de alimentos se dará en un contexto donde el cambio climático y la escasez de agua serán características de los próximos 10 ó 20 años. Esto volatizará los precios porque por ese cambio climático habrá países que producirán más, mientras que a otros los afectará inversamente".
Tomando en cuenta el aumento de la demanda y de los precios y también el cambio climático y la volatilidad el camino es el aumento de la producción.
"El sector agropecuario ha demostrado el último año que es capaz de unir esfuerzos y transformarse no solamente en un acérrimo defensor de causas, sino su promotor. Pudo crear consensos entre sectores que aparentemente eran antagónicos, algo que parecía a priori muy disparatado. Se presenta la gran oportunidad para que el sector agropecuario se comprometa con toda la sociedad y le presente un nuevo contrato. El problema trascendente no es si le sacan o no las retenciones, que sí por supuesto hay que sacarlas, sino que hay que aprovechar esta gran capacidad de maniobra para motorizar a toda la Argentina y aumentar fuertemente la producción".



¿Cómo se imagina ese "Contrato"?
"En principio hay que aceptar que, una vez que se saquen las retenciones, se aumente el impuesto a la tierra y como contrapartida los gobiernos provinciales y municipales se comprometan a volcar esos impuestos en caminos, escuelas, hospitales, etc. O sea que hasta hoy lo que se le saca al productor agropecuario no vuelve a su zona, porque se malgasta en el presupuesto nacional. No hay caminos, no hay tendido eléctrico. En síntesis, al redefinir los impuestos, relocalizándolos, más cerca del productor, se aumentará la productividad, la atención social de sus empleados y mejorará cada pueblo".
En los tiempos que corren, muchos dirigentes hablan de la burguesía nacional. Para el secretario del Cari esta burguesía está en el campo. "Hay 400.000 empresarios en el campo y el 95% es argentino, cosa que no pasa en la industria", dice De la Balze, pero agrega que "la dirigencia política debe darse cuenta de que se debe promover, aprovechando el momento internacional, esta actividad que hará florecer el interior y mejorará todo el país”.


Agro: un negocio de alto riesgo
De la Balze definió la influencia de la crisis financiera internacional sobre el agro: "Incidió mucho en los precios por la especulación con las commodities, pero el precio se está remontando en forma genuina por la necesidad alimentaria. Sí hay que estar muy atento al cambio climático. Eso sí que influye en el negocio agropecuario en forma directa, y por eso se equivocan los que aseveran que se han conseguido grandes ganancias, porque se olvidan del factor climático que hace que este negocio sea altamente riesgoso".

El frente internacional
Para De la Balze hay detalles que hay que considerar en el presente para descifrar el futuro. La competencia seguirá siendo fuerte porque hay muchos países que están mejorando su agricultura. Además, pronostica que los países europeos seguirán subsidiando a sus productores porque son los mismos legisladores los que con ese subsidio mantienen su "chacrita" del fin de semana, así que no votarán la "autoeliminación". En cuanto a India y China, hay que saber que por ahora, por temas que tienen que ver con la tecnología, no producen lo que necesitan, pero que tienen altas posibilidades climáticas, porque por su régimen de lluvias (los monzones) pueden tener dos ciclos de siembra y cosecha. Sintetiza lo que vislumbra: "China será proteccionista y ya sustituyen derivados de soja que antes nos compraban (harina de soja, aceite de soja, etc.); India, en cuanto consiga infraestructura, y con el aumento de los precios la podrá conseguir y, por ejemplo Ucrania, la gente se olvida de que la ex Unión Soviética producía más trigo hace más de veinte años que ahora. De modo que sólo nos queda ponernos de acuerdo en este contrato social, motorizado por el campo y ponernos a trabajar; y no nos entusiasmemos con los precios porque tendremos muchos competidores, más allá de la productividad demostrada por el campo argentino". Y agrega: "Estamos ante una gran oportunidad, mirando el presente y buscando para el futuro mercados en países que no tengan una gran población rural, porque allí harán proteccionismo para sustituir importaciones, por su problema político. Ojo con China, es el típico caso del país que ha sustituido importaciones alimentarias y lo seguirá haciendo. Miremos el presente y aprovechemos el futuro, pero tengamos ojos fríos para aprovechar esta gran oportunidad".


Perfil
•Académico, empresario, productor agropecuario, asesor de empresas y bancos y especialista en temas internacionales.
•Secretario General del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (Cari). Profesor de Economía Internacional en el Instituto del Servicio Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores y en otras Universidades.
•Publicó más de diez libros y es autor de numerosos artículos sobre la inserción de la Argentina en la economía y la política internacional. Además, colabora mensualmente con una columna dominical para el diario Clarín.
•Es director y asesor de empresas y fondos de inversión nacionales e internacionales, entre otros: Acindar SA, Siderar SA y Citicorp Equity Investments, entre otros.


Por Jorge Olivera
Fotos: Patricia González González
Fuente: CRA - Las Bases - Febrero 2009

Esta nota fue publicada en las páginas Nº 36 y 37 de la edición en papel de la revista de Marzo / Abril 2009.







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