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Regresar al Sumario Julio / Agosto 2010

Oportunidades de negocio para la producción rural

Entrevista: Ricardo Negri

En el marco del ciclo "El Rol del Campo en el Bicentenario", tuvo lugar en la Sociedad Rural de Tucumán la conferencia "Contexto para las tomas de decisiones en las empresas agropecuarias", a cargo del disertante Ricardo Negri, responsable de la Unidad de Investigación y Desarrollo Nodos de AACREA, oportunidad en la que PRODUCCION estuvo presente y pudo extraer los siguientes datos y conclusiones sobre este tema tan importante en pos de saber dónde se está parado y hacia dónde va el empresario agropecuario argentino y particularmente el de la región NOA.

Revista PRODUCCION: Oportunidades de negocio para la producción rural
 

En una charla amena, con mucho dinamismo y calidez, Ricardo Negri comenzó por exponer las oportunidades de negocio y su cadena alimentaria (productor-vendedor-clientes), el nuevo contexto productivo (tierras aptas para el cultivo, nueva colonización empresarial, adaptación a las crisis, producción en campo propio y alquilado) hasta las posibilidades económicas y comerciales que deparan el 2011 y 2012.
"Sobre las oportunidades de negocio, lo primero que me llama la atención es ver la cadena alimentaria, cómo viene, si ha crecido, puesto que a los productores y vendedores de granos nos interesa saber como están nuestros clientes para saber si seguir produciendo o no. Y una primera lectura que hacemos nos dice que en todo el año 2000 la población de la Unión Europea creció 343 mil habitantes (anual) mientras que en la India, eso es lo que creció en la primera semana de 2001. Para poner en términos relativos entre uno y otro mercado, el 40 por ciento de nuestras exportaciones va a la Unión Europea. Entonces, una primera pregunta tiene que ver con ¿no sería mejor comenzar a ganar el mercado indú?.
La población mundial, desde 1950 hasta nuestros días, creció bastante, al punto de que en 2010 alcanzó los 6.500 millones de habitantes. De ese total, los chinos representan aproximadamente 1.400 millones, en tanto los hindúes alcanzan los 1.150 millones de habitantes. En total, entre estos dos pueblos representan el 37 por ciento de la población total a nivel mundial. Este dato no es nuevo, pero sí es importante tenerlo en cuenta a la hora de producir alimentos.

Como evoluciona el PBI de la India y China
Hay economistas que estudian el crecimiento de estos países, y reconocen que si estos señores vuelven a tener el poder adquisitivo que tuvieron en otros tiempos, sería muy importante comenzar a producir más alimentos para enviar a esos mercados. Porque cuando a la cantidad de habitantes se los lleva a consumo de granos (maíz, arroz, trigo, harina de soja), podemos decir que en los últimos 10 años su demanda creció hasta un 24 por ciento en las campañas 2008 y 2009 (que para los productores de Argentina fue una mala campaña), y proyectado hacia adelante, habrá un 28 por ciento de crecimiento, básicamente por la demanda sólo en el caso de China.

La población rural de China e India
¿Qué pasa en este contexto de mundo ante una gran demanda de alimentos? Surgen necesidades, y por eso los países que carecen de tierras aptas para la agricultura o que no dan abasto para atender la demanda de alimentos de su población salen a comprar tierras a terceros países y, ante las necesidades, muchos otros países venden tierra, como Argentina, países del norte de África (países del sub-saharianos), Rusia, Madagascar, algunos estados de Estados Unidos, Indonesia, Malasia, Filipinas y Pakistán, entre otros. La venta se hace entre sociedades anónimas locales a otras sociedades anónimas extranjeras. Los compradores, son justamente aquellos países que no tienen una gran producción de alimentos (China, India, Japón) pero sí tienen una proyección grande de crecimiento de habitantes. En esos casos, sus Gobiernos tienen programas fiscales muy grandes que ayudan a las empresas privadas de su país para que colonicen a empresas de otros países productores de alimentos. Con esa visión, de largo plazo, están entrando en el negocio agrícola-ganadero, incluso en Argentina. Porque el consumo sigue creciendo año tras año, y los países con grandes poblaciones buscan alimentos porque sufren limitantes muy marcadas en sus territorios. Eso los obliga a moverse y posicionarse en otros países. O sea que la colonización ya no es como Estado o Nación que va y coloniza por medio de la fuerza, sino como empresa. Un colonialismo moderno, sin armas ni sumisión.

El bolsillo y el hombre
Vemos que el consumo sigue creciendo año tras año entonces. Y como el bolsillo es el órgano más sensible del hombre -después de la campaña pasada queda demostrado-, la experiencia nos da cosas para aprender y no olvidar en el campo. Como que las empresas agrícolas también sufren, y aunque la zona Norte del país no fue tan grave, la campaña 2009 fue muy costosa para el hombre de campo argentino, generando cambios en su cuadro de riesgos, cambios en su cuadro de financiación y muchas otras cosas más dentro de la empresa agrícola.
Y aunque en el subconciente del productor se quiera olvidar, la campaña 2009 es una campaña para aprender, porque nos hizo pasar el peor momento de la agricultura de los últimos 25 años, por la situación en la que nos agarró a la mayoría de las empresas la zona agrícola: con altos costos de implantación, baja posibilidad de financiación, teníamos retenciones altas (somos los hijos de la Resolución 125), ese año el aumento de alquileres con pago disponible condicionó mucho el negocio y asumimos unos riesgos muy grandes, la caída de precio internacional nos agarró a mitad de camino y sin coberturas, durante la discusión política no tuvimos oportunidades y si la teníamos, la verdad es que el productor estaba en otra cosa.
Hubo caída de los rendimientos en casi en un 40 por ciento a nivel país respecto a las primeras proyecciones para fines de julio; caída de la facturación de la soja de 22.732.000 de dólares con una facturación primaria de apenas 12 millones. La diferencia fue una mitad por culpa de la sequía y la otra mitad por la caída de los precios y la imposibilidad de poder fijarlos.

El "yuyo" y la economía
Entonces eso, que casi lleva la vida a los productores agropecuarios de distintas zonas del país generó un cambio muy importante en la Argentina. Desde ahí, el resto de los sectores sociales se dieron cuenta de la importancia del denominado "yuyo" y todo lo que le pasaba. Comenzaron a interesarse más en el grano, los economistas comenzaron a llamar y preguntar qué va a pasar con la soja, cuánto van a cosechar, cómo viene la mano con el clima, cuándo van a liquidar... y aprendieron todos, incluso nosotros, la importancia de la soja para la economía del país, pero por el lado feo. Hubiera sido mejor aprenderla con una buena facturación pero no, lo aprendimos a lo garrotazos como tantas otras cosas a lo largo de nuestra historia. Eso fue lo que pasó a nivel país. Y cuando se observa a nivel de empresa, en producción de soja, vimos que empezó el año agrícola de 2008 con buenos augurios y luego cayó el precio y con la suma de la sequía, todo se fue hacia abajo. Hubo una curva muy pronunciada y así, de pensar que se iba a ganar 400 dólares por tonelada, se terminó con menos 400. Los resultados promedio del país, en campo propio, el año 2008-2009, para poner un valor general, fueron 100 dólares negativos y, según la zona, llegó a menos 400 dólares en campos alquilados.

Las empresas también se adaptan
La capacidad de adaptación llevó a un cambio de la superficie de siembra de los cuatro principales cultivos. Por ejemplo, la crisis llevó a crecer el área de la soja en los últimos 4 años y por ende, que bajaran considerablemente en trigo y maíz, sobre todo en las últimas dos campañas. El tema de la intervención estatal llevó a una fuerte caída del trigo en área de siembra, lo que hizo que fuera la más baja de los últimos 114 años, y en el caso el maíz, hay que volver a la década del 70 para encontrar áreas de maíz tan bajo. Entonces cada vez se hace menos trigo, maíz y girasol en el país. Esa es la forma de adaptación a la que tuvo que recurrir el productor de granos para no perder más dinero en Argentina. Y la pregunta es: ¿si así es más sustentable...?. Y no lo es. Es apenas para sobrevivir. Y es que con los niveles de intervención en trigo se llegó a tener -las retenciones propiamente dichas son del 20 por ciento- casi 49 por ciento de retenciones teniendo en cuenta la diferencial de precio para las distintas producciones. En maíz se llegó al 35 por ciento, y en girasol igual, a pesar de que se hace en zona productiva de menor productividad, por lo tanto es el cultivo más castigado de todos al tener la misma carga fiscal que la soja.

Lo que se viene
El informe del USDA en los Estados Unidos resalta que alguien vendió más maíz del que se pensaban y ahora tienen un poco menos de stock. Igual, de nuevo van a tener 10 mil kilos promedio país de rendimiento por hectárea pero para nosotros abren buenas posibilidades en el corto plazo. Después, en lo que hace al clima en Sudamérica va a jugar bastante sobre los precios y los resultados económicos de las empresas agrícolas; y en términos del negocio agrícola en sí, el precio de los insumos, va a influenciar y va a cambiar algunas decisiones sobre todo en lo que hace a rotación.
En 2012, encontramos que en ese año todo tendrá que ver con el contexto político -las elecciones-, y qué va a pasar con el crecimiento, con la inflación. Eso va a influir en el negocio agrícola y en el estado de ánimo del productor, en su patrimonio, en su flujo de fondos. En ese sentido, la facturación va a estar concentrada en poco meses, y eso conlleva a un riesgo cambiario bastante grande.

Los miedos
En 2012, en el momento de máxima facturación de este modelo agrícola zonal va a estar en un contexto de enorme cantidad de riesgo, internos, externos, con inflación, devaluación, tipo de cambio, a nivel internacional si hay crédito o no. Lo cual, cuando se alquila un campo, sube la cantidad de riesgo. Desde CREA decimos que hay que asumir todos los riesgos, pero con la máxima conciencia posible.

La información no afecta a la empresa
Escuchar la radio, leer los diarios, saber qué pasa con el mercado no afecta a la empresa, lo que afecta son las decisiones, tanto propias como ajenas Y en el cortoplacismo de la época, el estilo de toma de decisiones es un hecho en nuestro país y más en una empresa agropecuaria. Nos acostumbramos al corto plazo de la toma de decisiones. Y eso se lo transfiere, como el Estado y el contexto internacional lo transfiere al productor, este hace lo mismo con sus proveedores de insumos por ejemplo. Por ejemplo, en la Argentina de hoy, la superficie de trigo puede variar casi un 40 por ciento, y la pregunta es quién puede tener insumos disponibles para este tipo de variación, pero es lo que se viene haciendo, los cambios son evidentes.

Saltar la soga
Pero algunas cosas no cambian: tendencia de demanda mundial, reglas de juegos macro-económicas iguales -en líneas generales-, las reglas son más o menos las mismas, y Argentina es un país agropecuario y agroalimentario por excelencia, y lo va a seguir siendo, el mundo le pide eso, nos ve haciendo eso y, la verdad es que el país tiene las condiciones para hacerlo. Lo que pasa es que invertir en Argentina es como "saltar a la soga", o sea hay que saber entrar y salir, pero una vez que se está adentro, siempre a los saltos...
Ahora bien, si algunos no están dispuestos a ser empresarios con estas reglas de juego, puede dedicarse a otra cosa si quiere, depende de su patrimonio.
Algunas tendencias
Hay una lenta tendencia a la recuperación, después de la crisis de la actividad en varios países, habrá alta volatilidad del precio agrícola, la variación de la moneda dará alta volatilidad, y eso influirá mucho en el negocio agrícola.
En el corto plazo, Argentina será un país creciendo poco, con un gobierno cada vez con menos caja y con menos poder, habrá expectativas de cambios. Eso influirá en las decisiones del empresario de campo. También se prevén cambios de tendencia con algunos productos, como maíz y trigo, especialmente. La situación de la carne abre algunas expectativas, un cambio de tendencia. Los cambios estructurales se verán después de 2011.
Claramente, este 2010 es un año de transición en términos político y macro-económico. Es un año decisivo para muchas empresas. Sabrán si entierran o no "al muerto de la campaña del año pasado".

Cómo sigue todo
El negocio está cambiando.
El primer análisis para lo que viene tiene que ver con la capacidad de compra de lo producido con la soja. En términos de consumo medido por el INDEC, cómo se fue ajustando, lo que pasó con las retenciones. Y la inflación corregida por la universidad de buscas. Y vemos que la inflación altera la capacidad de compra y transfiere al agricultor esa alteración que genera la inflación. Eso afecta en estos momentos la negociación y la toma de decisiones en la agricultura, por eso muchos arrendamientos estaban atrasados en casi un 50 por ciento antes de comenzar la campaña del trigo. Hay intención de sembrar, pero si no hay campo, no se puede.
Otro de los factores que cambió, es la incidencia de los gastos de comercialización sobre la tenencia de mercadería, cuánto gano por quedarme con la soja, si cuando la saco hay pases negativos. Por qué pasa esto, por qué son tan chicos los pases, por qué los fletes son altos.
Antes se cosechaba y se vendía, ahora no. Depende del momento y la necesidad de venta. Si alguien se queda con la mercadería eso es un cambio, porque los fletes en dólares crecieron, y creció el gasoil, y la inflación no sólo está en términos de consumo, hay muchos valores que en este tipo de cambio están más caros que los que había en tiempo de la convertibilidad.
La capacidad de compra de un dólar originado por la soja es menor al que tenía en tiempo de la convertibilidad. Entonces la inflación complica los arrendamientos, altera la capacidad de compra y transfiere al agricultor un costo mayor".

Revista PRODUCCION: Oportunidades de negocio para la producción rural
 
Por Fabián Seidán

Portada de la Edición correspondiente a esta nota Esta nota fue publicada en las páginas Nº 32, 33 y 34 de la edición en papel de la revista de Julio / Agosto 2010.
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