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Regresar al Sumario Julio / Agosto 2009

Los transgénicos

No paran su marcha en Argentina

Entrevista: Waine Parrot

Invitado por el Ministerio de Desarrollo Productivo de Tucumán y organizado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, el experimentado biotecnólogo de la Universidad de Georgia (Estados Unidos) Waine Parrot, brindó una conferencia magistral sobre el "Futuro de la Biotecnología en la Agricultura" en el auditorium de la Federación Económica de Tucumán (FET), conferencia enmarcada en los festejos del Año Centenario de la institución investigadora de la provincia.

Revista PRODUCCION: Los transgénicos
 
Revista PRODUCCION: Los transgénicos
 

La charla, que fue abierta al público y expuesta en español por el reconocido genetista nacido en Guatemala y establecido en Estados Unidos, sirvió no sólo para ampliar el campo de conocimiento en materia de biotecnología, sino también para aceptar que la siembra de los denominados productos transgénicos o modificados genéticamente, marca hoy el rumbo de la agricultura del futuro.
PRODUCCIÓN dialogó con el doctor Waine Parrot de la siguiente manera.

El importante crecimiento de los productos transgénicos lo convocó nuevamente a nuestra provincia...
Sí, en realidad todo empezó en Rosario de Santa Fe, por la junta anual de Biotecnología en Agricultura y se extendió hasta Tucumán debido fundamentalmente a los actos por los 100 años de la EEAOC, casa a la cual asesoramos en materia de biotecnología.

Y en su paso por Argentina ¿cómo encuentra el tema de los productos transgénicos, a pocos años de su puesta en marcha como alternativa de producción?
Mire, lo que más me impresiona es que la primera vez que vine, hace 10 años, todo estaba casi en pañales y hoy me fascina como se está desenvolviendo toda esta tecnología en Argentina. No es solo que la estén usando, sino que la utilizan como base para programas educativos nuevos y para fomentar nuevas industrias, o sea que están formando, o transformando una economía alrededor de la biotecnología. Para mí ha sido muy grato ver como se ha ido avanzando a través de los años.

En cuanto a las perspectivas de este tipo de producción, ¿cree que es hacia donde se dirige toda la agricultura?
Los productos transgénicos se comenzaron a sembrar en el mundo hace 13 años y desde entonces no ha parado de sumar tierras. Ya tenemos 13 años de experiencia en producciones a gran escala. Para tener una idea, tan solo el año pasado se sembraron más de 100 millones de hectáreas en más de 23 países de todo el mundo, o sea que no hay que hablar ya de teoría, sino que es hora de hablar de resultados. Ya se sabe bastante de este tipo de producción y hay que decir que en los lugares donde se siembran transgénicos hay beneficios económicos y beneficios ambientales. Ahora, después de 13 años de experiencia y de más de 10 millones de hectáreas sembradas, los riesgos teóricos de los cultivos transgénicos se han quedado en eso: riesgos teóricos. Sobre la base de la experiencia, hoy podemos evaluar sus beneficios y sus riesgos, fundados en datos científicos, no en suposiciones.

Esto significa que a medida que pasen los años más productos van a seguir el camino de los trangénicos.
Que no le quepa la menor duda. Va a seguir creciendo, seguro. Este es el producto que más ha crecido, esta es la tecnología agrícola que más rápido ha crecido en la historia de la humanidad y, según vayan saliendo más productos al mercado, va a seguir creciendo, es una tecnología tan buena y virtuosa que hasta en los lugares donde no se le da acceso a los productores, éstos consiguen la semilla y la siembran de todos modos. Eso está pasando en todas partes de Asia, por ejemplo. Se calcula que de aquí a 10 años el área sembrada con cultivos transgénicos será el doble de mayor. También vamos a ver una gama mucho más amplia de características de los transgénicos ya que tradicionalmente han ofrecido resistencia contra insectos y malezas, pero también veremos plantas que tienen resistencia a la sequía, que tienen un mejor perfil nutricional.

¿Hay futuro para la caña como la soja en materia de trangénicos?
Tanto la soja como la caña de azúcar seguirán aumentando la productividad en ese sentido, pues la rentabilidad siempre va a ser mayor a base de la biotecnología. Porque queremos soja de mejor calidad, con mayor cantidad de proteínas, con más calidad en sus aceites, con mayor rendimiento y más resistencia a enfermedades. La biotecnología es el método de producción más efectivo que tenemos.
Argentina adoptó rápidamente este sistema de producción.
Así es, fue uno de los primeros del mundo. Argentina hoy ocupa el segundo lugar en el mundo en cuanto a siembra de transgénicos solo por detrás de los Estados Unidos, y por encima de Canadá y Brasil. O sea que Argentina está a la cabeza en esta materia y si empiezan con la caña transgénica, Argentina va a encabezar el ranking seguramente.

¿Cuáles son algunas de las ventajas que puede brindar a los productores de soja incorporarse a los transgénicos?
Por ejemplo, su uso conlleva a un menor gasto energético en la soja. Si uno se pone a pensar la cantidad de energía que se necesitaba para levantar una hectárea de suelo arado, se da cuenta que siempre se requirió de una cantidad enorme de combustible, pero a partir de 1996, cuando empieza la era de los transgénicos, se nota pues que a pesar de que el área de producción agrícola fue creciendo y la cantidad de energía necesaria de petroquímicos para producir soja fue bajando. Eso se lo puede relacionar además como un indicador de sustentabilidad. En el maíz sucede algo similar. En los últimos 10 años los emprendimientos crecieron y como la mitad de sus cultivos en Argentina se convirtieron en transgénicos, empezó a bajar el uso de energía por hectárea.

O sea que trabajar con transgénicos ayuda bastante a los productores...
A tal punto que según un trabajo de mapeo, se puede observar que algunos suelos en la zona de Buenos Aires y Santa Fe, se estaban perdiendo debido a los cambios que hubo por la siembra directa pero con la llegada de los transgénicos se pudieron recuperar y acabar con la erosión que sufrían. Si comparamos la situación de siembra de maíz en esa zona en 1987, con la de 1997 y la de 2007, podemos ver que las mejoras en sustentabilidad, rendimientos y ahorro energético, son muy marcadas por la llega de los transgénicos. Para ser más elocuentes, puedo decir que si se compara esa siembra de maíz con cultivo de la zona donde no hay transgénicos, como el cultivo de trigo, podemos ver que los rendimientos son bastante estables, no ha subido como otros cultivos, y el uso de energía ha subido demasiado.

También hay conclusiones que se sacaron por la siembra en otros países.
Sí, por ejemplo, cuando se cambió de un maíz tradicional a uno transgénico, vimos que pudo traer consecuencias buenas para la salud, como en pueblos que dependen de maíz en Africa. Aparte de eso, el uso de cultivos bajó mucho los insumos necesarios para su producción, a la vez que no se perdieron rendimientos por malezas e insectos. Si hablamos de cifras, podemos decir que los valores agregados en los primeros 11 años, el país que más uso le da es Estados Unidos con 20 mil millones de dólares de valor agregado; en el caso de Argentina ya sobrepasó los 8.000 millones, mientras que Brasil apenas pasa los 3 millones de dólares. Esto se debe a que Argentina comenzó a utilizar esta tecnología mucho ante que Brasil y de ahí esta ventaja sobre su vecino.

También se puede decir que produce ahorro en uso de agroquímicos.
Efectivamente, con esta tecnología hubo una baja sensible en el uso de ingredientes activos, la tolerancia a los herbicidas y resistencia a los insectos, disminuyó la cantidad de químicos que se utilizaba. Por ejemplo se habla del 4 por ciento en soja y hasta el 20 por ciento en algodón. Pero desde el punto de vista ambiental, la cantidad de agroquímicos que se usa de por sí puede que no nos diga mucho, pero en impacto ambiental, que mide el efecto total de los herbicidas, podemos decir que la siembra de los transgénicos está ayudando bastante a cuidar el medio ambiente. Esto lo podemos comparar con Brasil donde se nota la diferencia entre una y otra producción del mismo cultivo.

¿Considera usted a la biotecnología como la madre de la nueva agricultura?
Para mí la biotecnología es una tecnología muy poderosa que se presta también a la exageración. Hay que ver que hay 13 años de experiencia mundial y su crecimiento fue muy alto en muchos cultivos en todo el mundo, hoy hay millones de hectáreas con productos modificados genéticamente. Hay mucha experiencia en campo y nada de esto es teórico. Hay países que niegan esta tecnología pero los productores la usan igualmente, sobre todo en algodón, Para tener una idea y comparar hoy los productos orgánicos no son ni la cuarta parte de los transgénicos. Es la tecnología más usada.

¿Por qué hay resistencia de grupos ecologistas a los transgénicos?
No todos se oponen, pero siempre hubo resistencia a las nuevas tecnologías. Unos se han resistido porque son muy precavidos, y otros porque para ellos ha sido un gran negocio ponerse en contra de los transgénicos.

Africa se abre poco a poco a los transgénicos

Uganda, Malí, Kenia, Camerún, Malawi, Ghana, Namibia, Zimbabue han regulado la producción de transgénicos. Egipto, Burkina Fasso y Sudáfrica ya comercializan los productos. Si algo positivo surgió de la crisis de los alimentos fue la aceptación de la necesidad de una revolución agraria en África tras dos décadas de marginación de la agricultura pese a ser el sostén del 70 por ciento de su población. Los cultivos transgénicos se presentan como la solución para aumentar la productividad. "Los transgénicos permiten mayor productividad y pueden ser fundamentales en el cambio climático, con cultivos resistentes a la sequía.

Por Fabián Seidán

Esta nota fue publicada en las páginas Nº 30 y 31 de la edición en papel de la revista de Julio / Agosto 2009.







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