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Jul (2020)/Ago 2020


Arándano

El arándano sueña con volver a ser la “frutilla” del postre

El arándano es un cultivo importante para Tucumán ya que se trata de una fruta con un fuerte sesgo exportador que genera muchas divisas, mano de obra y riqueza en el interior de la provincia. Para tener una idea, durante 2018 las ventas al mundo de la fruta significaron ingresos por U$S 27.080.470 (el 2,72% de las exportaciones totales de la provincia).

El cultivo, si bien venía mostrando un crecimiento importante, apoyado principalmente en la demanda internacional, en los últimos años todo se estancó: disminuyeron las hectáreas dedicadas al cultivo, desaparecieron productores y cayeron las exportaciones. La desigualdad de condiciones a nivel impositivo es una de las razones por las que Argentina quedó atrás. El país exportaba 20 millones de kilos de arándanos hace cinco años y el año pasado exportó algo más de 12 millones. Si hubiera políticas adecuadas que promovieran la producción se solucionarían algunos de los problemas de fondo.
Según datos del sector, la superficie destinada al cultivo hoy rondaría las 1.114 hectáreas y podría seguir bajando si en breve no hay cambios significativos que le devuelvan al arándano la competitividad perdida.
Revista PRODUCCIÓN dialogó con el ingeniero Agrónomo Ramiro Lobo, de la Sección Horticultura de la EEAOC, quien se refirió a la situación actual del arándano tanto en la provincia como en el país, y dio su punto de vista respecto a lo que se debería hacer para que el sector tenga nuevamente oportunidad de crecer frente a competidores de la región (Chile y Perú) donde la producción se fortaleció en los últimos años merced a ventajas y apoyo dados por sus gobiernos.
¿Cuál es la situación actual del arándano en Tucumán?
La situación del arándano es algo complicada desde el punto de vista comercial, por el tema de la competitiva de la Argentina respeto a sus pares en la región. Es complicado hacer este cultivo en Tucumán o la Argentina, por la consabida situación tributaria y distorsiones de los precios, lo que genera grandes asimetrías frente a sus competidores como Chile y Perú, que cuentan encima con ventajas para trabajar en sus países como tratados de libre comercio con los Estados Unidos, el principal destino de esta fruta. Chile y Perú, por otra parte tienen otras ventajas, como un costo de mano de obra más barata que la nuestra, y eso le hace perder competitividad a nuestra fruta.
En términos agronómicos y climáticos venimos bien, con un invierno que fue de condiciones favorables para la fruta respecto al año pasado, cuando tuvimos un invierno muy húmedo que terminó perjudicando al arándano. Nunca es bueno un invierno húmedo, lluvioso o helador para esta fruta por las enfermedades de pos cosecha y la aparición de hongos. El otoño e invierno, este año, fueron bastante soleados, con condiciones ambientales buenas que minimizaron los efectos de enfermedades de pos cosecha. Por eso se espera una campaña buena desde el punto de vista productivo y sanitario.
Hubo algunas heladas en las últimas dos semanas (alrededor de cuatro en total), que generaron algunos problemas al afectar la floración de la variedad extra temprana en momentos en que está iniciando el llenado de la fruta. Estas heladas pudieron haber afectado algo, pero no muchos campos porque de las 1.114 hectáreas de arándanos que hay en Tucumán, alrededor de 630 cuentan con sistemas de protección anti-heladas. El impacto no será mucho, pero sí es cierto, las heladas siempre generan inconvenientes, sobre todo a los que no tiene los nuevos sistemas de nebulización anti heladas.
¿Todo lo que se produce aquí es para exportación o también se atiende el mercado interno?
Mayoritariamente es para exportación, todo lo que se hace en Tucumán y el NEA es para exportación. Es algo parecido a lo que pasa con la frutilla. Creo que el 95 por ciento o más, se comercializa fuera del país. Tucumán ya comienza con la cosecha de la variedad Snowchaser que es extremadamente temprana y que es muy requerida tanto a nivel local como en el mundo. Actualmente en el hemisferio norte están consumiendo su producción, el mercado del hemisferio Norte aún no está tan receptivo. Pero la variedad Snowchaser va a estar lita en un par de semanas para su comercialización, en pequeños volúmenes.
¿Cómo se trabajó con el arándano en medio de la pandemia?
No hubo inconvenientes en el manejo de los campos de arándanos, como ocurrió en la mayoría de las actividades agropecuarias. Es fácil manejarse respetando siempre el protocolo. Esta fruta es muy fina y de consumo selecto por lo que se hace en campos que están adaptados a un manejo extremadamente higiénico y sanitario, por las exigencias del comprador. Son campos bien cuidados y estructurados. No hubo inconvenientes, el número de operarios que se maneja es bajo y trabajan separados uno de otro. El problema podría estar en los empaques, pero es casi imposible que ocurra algo malo ya que también tienen su protocolo. Creemos que van a andar bien, ya que con el limón anduvo bien y es el mismo protocolo. Además, la circulación viral es baja en la provincia y en la zona donde se produce. Los protocolos de trabajo están bien diseñados.
¿Está todo listo para la cosecha? ¿Con qué expectativas se arranca?
La cosecha comienza los primeros días de agosto, con la primera camada de Snowchaser pero es baja la cantidad. Sin embargo, a partir del 15 ó 20 de agosto, cambia la temperatura y comienza a generalizarse. La cosecha es grande porque ya comienzan a operar a full los mercados externos. Y esto continúa hasta noviembre, cuando la temperatura se pone pesada y la fruta pierde calidad. Con las lluvias se corta la producción.
Creemos que la campaña no será mejor que la del 2019 en lo comercial. El tema de las variedades afecta mucho porque Tucumán tendría que ir a un proceso de mayor equilibrio para tener variedades que se adapten más al viaje en barco, pero hoy es difícil tener esas variedades en la Argentina. Los viveros hoy no tienen capacidad de respuestas porque trabajan con variedades foráneas.
¿El número de hectáreas del cultivo y de productores está en baja?
Está en retroceso desde hace casi 4 años. El número de hectárea de arándanos viene retrocediendo, al igual que la cantidad de productores. La actividad se está concentrando entre los más grandes, los que tienen más espalda para afrontar una estructura de costo alta.
¿Cuáles son las mejores zonas productivas de arándano en Tucumán; Monteros, Simoca, Famaillá?
Simoca no es buena para el arándano, la mejor tierra es el pie de monte. Desde la ruta 38 hacia el pie del cerro es muy buena al ser una zona protegía por la montaña contra las helada. Hacia el Este de la ruta 38, las heladas son muy severas. La zona del arándano compite con la del limón. En Simoca está tendiendo a desaparecer este cultivo. Hacia el Este es difícil trabajar sin resguardo.
En la EEAOC hicimos un estudio de zonas donde se podría hacer arándanos en Tucumán y vimos que sobre 1.000 metros de altura se podría producir fruta de excelente calidad, desde diciembre hasta marzo. Fruta de muy buena calidad que competiría con la fruta de los países de la región como Perú y Chile. Pero hoy es muy difícil iniciar una inversión de estas características de arándanos en el país por los costos que maneja el sector. Las economías regionales no están trabajando bien debido a los costos impositivos, laborales, de transportes. La estructura de costo es muy cara aquí para crecer.
¿Están dadas las condiciones para poder atender correctamente la demanda del mercado externo teniendo en cuenta la pandemia y la necesidad de los países de armar protocolos de ingresos?
Comparados con el 2019 podría ser algo mejor, pero se estima que estará ahí nomás, porque no se espera una mayor producción. Lo complicado y que preocupa es el tema de los envíos. Porque si bien agronómicamente la fruta anduvo bien, el tema comercial está complicado por el costo del avión. Eso va a influir mucho ya que se ha ido muy arriba. Mandar la fruta por avión también se va a reducir mucho. Se piensa mandar al menos la mitad de lo que se mando el año pasado en barco. Es duro para la provincia, porque el cuadro varietal de la provincia está diseñado para sacar la fruta por avión, por la precocidad y por variedades que tenemos, que están adaptadas al avión.
Por ejemplo, en Tucumán tenemos fruta de la variedad Emeraldm, casi 300 hectáreas, sobre las más de 1.100. Esa variedad anda bien en avión pero no en barco. No se sabe cuánta fruta se mandará este año por avión o cuánto se exportará.
¿Cómo se puede remediar esto?
El tema de las variedades es todo un tema dentro del sector del arándano ya que Tucumán tendría que ir a un proceso de mayor equilibrio para tener variedades que se adapten más al barco. Pero hoy es difícil tener variedades nuevas en Argentina porque los viveros no tienen capacidad de respuestas y las variedades que usan son foráneas. Y así es difícil saber cómo van a reaccionar.
Sin embargo, creo que, si políticamente los gobiernos creen que este tipo de cultivo es una alternativa y deciden darle continuidad, bajarle un poco la carga impositiva y hacerlo competitivo, todo el norte argentino tendría que hacer un plan para desarrollar variedades nuevas aquí, en el NOA, en éste ambiente, y no trabajar con variedades que vienen de la parte sur del hemisferio Norte, a probar y ver cómo reaccionan en la región. Directamente habría que desarrollar aquí la variedad, para tener buenos nichos de productividad y sanidad.
Con el arándano no se puede hacer, como el limón o la manzana, ningún tratamiento por inmersión pos cosecha para defenderla de los hongos para el periodo de comercialización de la fruta porque se trata de una fruta que van directamente de la mano del cosechero a la boca del consumidor. Y eso hace muy difícil el control pos cosecha.
Vale aclarar que desarrollar una variedad demanda de 10 a 15 años para ver el comportamiento de la misma frente a la tolerancia a las enfermedades. Si nos vamos a dedicar al arándano tenemos que tener un programa de desarrollo genético. Hay que buscar variedades que toleren barcos. Es muy importante tener esa herramienta para el desarrollo del cultivo.
¿Cómo está el consumo en el mercado local?
Por el momento es muy bajo, ya que no llega ni al 5 por ciento de la cantidad que se exporta. Pero va creciendo, y los precios no son malos. La población es consciente de las bondades de esta fruta desde el punto de vista de la salud por sus propiedades antioxidantes y por eso comenzó a consumirla. En el mercado interno en 2017 se llegaron a consumir algo así como 387 toneladas y en 2019 los volúmenes de venta cayeron a 253 toneladas. De ese total, Tucumán vendió 45 toneladas. El arándano es uno de los cultivos que más viene crecido en consumo, por eso, muchos países que no eran productores como Perú, comenzaron a producir y hoy nos superan en cantidad y ventas.
A nivel mundial el consumo de frutas está en crecimiento. El arándano está siendo revalorizado sobre todo en Estados Unidos.
¿Qué significa el mercado chico para el arándano argentino?
Desde el punto de vista estratégico y comercia es muy bueno. El tema es que en el NOA todavía no tenemos el cuadro varietal adecuado para abordar este mercado en plenitud. Todavía no estamos preparados para tomar ese merado con fuerza. Hay que solucionar el tema de la variedad a producir y el tema del flete, ya que la fruta tendrá que ir por el Pacífico en barco.
La desigualdad de condiciones a nivel impositivo es una de las razones por las que Argentina quedó atrás. Argentina exportaba 20 millones de kilos de arándanos hace cinco años y el año pasado exportó algo más de 12 millones. Si hubiera políticas adecuadas que promovieran la producción se solucionarían algunos de los problemas de fondo, como el costo de producción que es enorme y que hace menos competitivo al sector a nivel internacional.


Portada de la Edición correspondiente a esta nota Esta nota fue publicada en la página Nº 16 de la edición en papel de la revista de Julio (2020) / Agosto 2020.
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